UNIVERSELLES LEBEN e.V. – 15. August 2010, 06:10
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Recorre el camino al interior

1. “Estad atentos a no dar vuestras limosnas delante de los hombres, para ser vistos por los hombres. De otra manera, no tendréis recompensa en vuestro Padre en los Cielos. Cuando des limosna, no vayas prego­nándolo, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para ser alabados por los hombres. En verdad os digo que ya tienen su recompensa.

2. “Cuando des limosna, no dejes que tu mano izquierda sepa lo que hace tu mano derecha, para que tu limosna permanezca oculta; y el Uno, que ve lo oculto, te recompensará abiertamente. (Cap. 26, 1-2)

  

Cristo explica, rectifica
y profundiza la palabra:

 

El Sermón de la Montaña vivido es el Camino Interno al corazón de Dios. Lo que el hombre no hace desinteresadamente, lo hace para sí mismo. Ser desinte­resado es amar a Dios. El interés personal es amor humano. Quien sólo haga el bien a su prójimo cuando éste se lo agradezca y alabe sus buenas obras, no lo hace para su prójimo, sino para sí mismo. El agrade­cimiento y el elogio son su recompensa. Con esto ya ha sido recompensado, y no recibirá recompensa alguna de Dios. Sólo lo desinteresado es recompensado por Dios. Lo desinteresado crece y madura sólo en el hombre que ha dado los primeros pasos hacia el reino del interior, es decir, que ha realizado.

Los primeros pasos en esa dirección consisten en controlar los pensamientos: pon en lugar de pensamien­tos egocéntricos, negativos, cavilosos o pasionales, pensamientos positivos, serviciales, alegres y nobles, y pensamientos sobre lo bueno que hay en el hombre y en todo lo que se te presenta. Entonces llegarás a tener paulatinamente tus sentidos bajo control. Entonces tampoco desearás nada de tu prójimo ni esperarás nada de él. En el transcurso posterior del Camino Interno sólo dirás cosas positivas y esenciales. Así llegarás a tener bajo control tu yo humano, porque habrás apren­dido a reposar en ti. Tu alma se esclarecerá cada vez más, y encontrarás en todo lo que se te presente lo bue­no, pudiendo llamar la atención sobre ello y expresarlo de la manera correcta. Cuando hayas aprendido esto, también llamarás la atención legítimamente sobre lo que es contrario a la ley divina al orden divino. De esta manera des­pertarán en ti la honestidad y la sinceridad, con lo que te mantendrás en todo fiel a Dios.

Este proceso evolutivo espiritual hacia lo desintere­sado, es el Camino Interno al corazón de Dios. Todo lo que hagas desinteresadamente te traerá múltiples frutos.

Por tanto, si tus sensaciones no tienen expectativas y tus pensamientos son nobles y buenos, en tus palabras y en tus obras estará la fuerza que proviene de Dios. Esta fuerza es Mi energía de vida, que penetra en el alma de tu prójimo y hace que también tu prójimo se vuelva desinteresado; pues lo que procede de tu alma lumino­sa, también penetrará —más pronto o más tarde, depen­diendo de cuándo el prójimo se abra a ello— en el alma y en el ánimo de tu prójimo.

Quien dé desinteresadamente, no preguntará si el prójimo sabe acerca de lo que le dio. ¡El que es desinte­resado da! Sabe que Dios, el Padre eterno, ve en el corazón de todos Sus hijos, y que el Eterno, cuyo Espíritu habita en cada hombre, recompensará al que sea desinteresado, cuando haya llegado el tiempo para ello. Sólo esto es importante.

Comprended: todas las buenas obras, es decir desin­teresadas, se harán a tiempo manifiestas, a fin de que de esto se aperciban aquellos que deben verlo para volver­se asimismo desinteresados, aceptando la vida en Mí y aspirando a ella —y haciendo lo que les he mandado: amarse desinteresadamente los unos a los otros, como Yo, el Cristo, los amo.



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«El Sermón de la Montaña»

Siendo Jesús de Nazaret, Cristo nos dio el Sermón de la Montaña -y actualmente lo explica y profundiza, a través de Su palabra profética, en Su gran obra manifestada en Vida Universal, «Ésta es Mi Palabra. Alfa y Omega. El Evangelio de Jesús. La manifestación de Cristo que ya conocen los verdaderos cristianos en todo el mundo»

Esta amplia obra se ha reproducido en forma de extractos, en el presente libro "El Sermón de la Montaña" que lo puede adquirir si lo desea en la Editorial La Palabra.