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por los animales

La voz profética
por los animales



Estimados oyentes, estimados amigos:

Desde hace más de 30 años se me permite ser la portadora de la palabra del Espíritu eterno, del Cristo de Dios. Ustedes se preguntarán qué es una portadora de la palabra del Espíritu eterno. Es un profeta de Dios; o, en mi caso: una profeta de Dios. Yo misma no me he llamado a serlo, no me he dado esta denominación ni me calificaría de profeta de Dios.
Es el Eterno el que me ha convertido en Su instrumento divino, en base a una tarea divina que viene de lo alto, del Reino de Dios. Dios me llama Su portadora de la palabra, Su profeta. Yo misma he seguido siendo sencillamente un ser humano entre los seres humanos, y en el Espíritu de nuestro Padre eterno la hermana Gabriele de todos mis hermanos y hermanas.

En estos ya más de 30 años el Espíritu del Cristo de Dios ha dado innumerables manifestaciones a los seres humanos a través de la palabra profética. Él, el gran Eterno, nos ha regalado así palabras de la vida, indicadores del camino, dando también advertencias, que entre otras cosas se refieren al tiempo actual. La Palabra de Dios está al alcance de cualquier persona, en muchos libros y grabaciones. Por ejemplo, la Palabra de Dios puede leerla en la gran manifestación del Cristo de Dios «Ésta es Mi Palabra – Alfa y Omega», en la que también se describe mi trayectoria espiritual, que está igualmente incluida en el primer tomo del libro «El camino hacia la consciencia cósmica – felicidad, libertad y paz».

Con esta breve introducción he querido presentarme. Como ya he dicho, soy su hermana en el Espíritu de Dios, nuestro Padre eterno, del cual todos nosotros somos Sus hijos e hijas. Esto significa que soy una persona más entre otras personas, sólo que con la tarea de traer el mensaje divino que proviene de la Existencia eterna.

En los últimos 30 años no sólo he vivido la desesperanza, la soledad, el dolor, las pena y las enfermedades de mis semejantes, de mis hermanos y hermanas, a los que todos los cristianos reconocen en el Padrenuestro como hijos de un solo Padre. También he vivido y sigo viviendo un dolor indecible en el mundo animal. Los animales apenas tienen derechos en este mundo y muy pocas veces una voz. Por el contrario, los seres humanos, de acuerdo con la Constitución de cada país respectivo, tienen derechos y obligaciones, y con ello una voz. Pero los animales necesitan a los seres humanos, a personas que los amen y hablen a su favor en este mundo oscuro, cruel y brutal.

El mandamiento del amor a Dios y al prójimo no sólo se refiere a nosotros los seres humanos. Dios es el creador de la vida. Tanto si pensamos en los seres humanos o en los animales, como si contemplamos toda la Madre Tierra con su esplendor y diversidad: la Vida es la presencia de Dios, también en la naturaleza, en cada animal, en una gota de agua y en cada piedra. Jesús nos enseñó el amor a todas las criaturas. Durante Su existencia terrenal Él otorgó también una voz a los animales, y es muy significativo que casi no se encuentre  nada de ello en la Biblia. En evangelios apócrifos, sin embargo, como por ejemplo en “El Evangelio de Jesús”, se informa ampliamente y sin censura del amor de Jesús por los animales. Citemos seguidamente sólo algunos ejemplos:

«Sed justos, sed misericordiosos con vuestro prójimo y con todas las criaturas que aquí viven, y andad humildemente con vuestro Dios»
 
En otro pasaje se puede leer:

«Y el león se acercó y se tendió a los pies de Jesús y Le mostró su amor. Y el pueblo se maravilló grandemente y decía: “ved, este hombre ama a todas las criaturas, tiene poder incluso sobre los animales del desierto, y ellos Le obedecen».

«Iba Jesús hacia Jerusalén y se encontró con un camello, pesadamente cargado con madera. El camello no la podía arrastar monte arriba, y el camellero le golpeaba y maltrataba cruelmente, pero no podía hacer avanzar al animal.
Y viéndolo Jesús, le dijo: “¿por qué pegas a tu hermano?” El hombre replicó: “no sabía que fuera mi hermano. ¿No es un animal de carga, hecho para servirme?”
Y Jesús dijo: “¿no ha creado el mismo Dios de igual sustancia a este animal y a tus hijos que te sirven?, y ¿no tenéis vosotros el mismo aliento de vida que todos habéis recibido de Dios?”»

Más adelante se dice:
«Jesús entró en un pueblo y vio a un gatito que no tenía dueño, y tenía hambre y Le gemía. Él lo levantó, lo puso dentro de Su túnica, dejándolo reposar en Su pecho.
Y mientras pasaba por el pueblo dio de comer y de beber al gato, que comió y bebió y Le mostró su agradecimiento. Y Él lo dio a una de Sus discípulas, a una viuda llamada Lorenza, que cuidó de él.
Y algunos de entre la gente decían: “este hombre se ocupa de todos los animales. ¿Son Sus hermanos y hermanas, para que les ame tanto?”. Y Él les dijo: “en verdad, éstos son vuestros hermanos de la gran familia de Dios; vuestros hermanos y hermanas, que tienen el mismo aliento de vida del Eterno.
“Y quienquiera que se preocupe por uno de los más pequeños de ellos, y le dé de comer y beber cuando pase necesidades, Me está haciendo esto a Mí; y quien intencionadamente permite que uno de ellos sufra necesidades y no lo protege cuando es maltratado, está permitiendo este mal como si Me lo hicieran a Mí; pues tal como hayáis hecho en esta vida, así se hará con vosotros en la vida venidera”»

«En verdad os digo que quien saca ventajas del perjuicio ocasionado a una criatura de Dios, no puede ser honesto. Tampoco pueden cuidar de las cosas santas o enseñar los misterios del Cielo, aquellos cuyas manos están manchadas con sangre o cuya boca está ensuciada con carne»

Más adelante se dice:
«Y todo cuanto hagáis al más humilde de Mis hijos, Me lo estáis haciendo a Mí, pues Yo estoy en ellos, y ellos están en Mí. Sí, Yo estoy en todas las criaturas, y todas las criaturas están en Mí. En todas sus alegrías, también Yo Me regocijo; en todos sus dolores, también Yo sufro. Por eso os digo: sed amables los unos con los otros, y con todas las criaturas de Dios»

Más adelante está escrito:
«La fiesta de la Pascua de los judíos estaba próxima, y Jesús subió de nuevo a Jerusalén, desde Betania. Y encontró sentados en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y también a los cambistas.
Hizo un látigo de siete cuerdas y los arrojó a todos del templo. Dejó libres a las ovejas, bueyes y palomas, y tiró el dinero de los cambistas y derribó las mesas.
Y les dijo: “sacad todo esto de aquí, y no convirtáis la casa de Mi Padre en un mercado. ¿No está escrito: Mi casa será casa de oración para todos los pueblos? Pero vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones y llenado con toda suerte de abominaciones”.
Y no permitía que nadie transportara una vasija llena de sangre por el templo, o que se matara animales».

Ya en el Antiguo Testamento Dios había dicho a través de los profetas: “Vuestros sacrificios de animales me son abominables...” Sin embargo los seres humanos siguen sacrificando animales para sus fiestas.

A pesar de todas las adversidades, hay cada vez más personas fuera de las Iglesias institucionales que experimentan la poderosa irradiación de la luz del Cristo de Dios. Cada vez más personas saben acerca del amor, la bondad y la mansedumbre de Jesús. Comprenden que Su enseñanza sobre los cuidados y la misericordia para con los que son más débiles también abarca a los animales. Empiezan a ver a los animales con otros ojos –y no sólo como suministradores de carne–, y dan su voz a los animales. También yo doy mi voz a los animales. Los animales hablan en mi corazón, y yo traduzco su lenguaje.

Apreciados amigos, ¡tengo una gran esperanza de que estas palabras lleguen a su corazón!

La petición de los animales:

En todas las estaciones del año, haga el tiempo que haga, bien sea frío, caluroso o incluso bajo los calores sofocantes del verano, muchos de nuestros hermanos animales están a la intemperie, sin protección ni techo. Ellos piden a través de mí:
«Ayudadnos, para que tengamos un lugar donde cobijarnos, como lo tenéis vosotros y como lo tuvieron los animales que en Belén acogieron a María, a José y a su Hijo.
Sentid en vuestro corazón, vosotros, seres humanos. ¡Sentid que somos vuestros hermanos menores! También para nosotros los animales podría ser cada día Belén, si las personas que nos aman ayudan a que haya cobertizos y más espacio de vida, de forma que tengamos, por ejemplo, alimento limpio, tal como quiere dárnoslo la madre Tierra, sin abonos artificiales.

Por favor, por favor, ayudad para que personas que aman a los animales construyan refugios y puedan adquirir tierras de las que darnos un alimento igual al que deseáis vosotros los seres humanos, puramente natural.
Ayudadnos para que los cazadores y tramperos, con su manera brutal y cobarde de dispararnos y capturarnos, no puedan seguir sacando provecho de vosotros los hombres. Tan pronto como nuestros cuerpos muertos dejen de ser los asados servidos en las mesas, no habrá ya ningún motivo para seguir matándonos.

Nosotros animales os pedimos de todo corazón: No comáis nuestra carne. Cuando se reduzca el consumo de carne, la consecuencia será que se irá reduciendo la violencia en los bosques y campos.
Por favor, por favor, ayudad haciendo que vuestras costumbres culinarias no se basen en «sacrificios de matanza». Si vosotros los seres humanos reflexionarais sobre ello, os acordaríais por ejemplo de María y José, y de los animales en el establo de Belén. María y José no mataron a los animales en Belén para su bienestar corporal: ellos amaban a los animales y los animales les amaban. Los animales regalaron su calor y dieron gustosos su pesebre para el Niño. Las personas que tengan presente a “Belén” como un ejemplo, no sólo recordarán el gran amor de Dios en Navidad, sino que se harán conscientes de que “Belén” debería estar presente cada día, porque Dios, el Eterno, ama a los seres humanos pero también a los animales, a toda la Madre Tierra».

Igualmente los animales de las prisiones para animales de matanza hablan en mi corazón, y yo, Gabriele, les presto mi voz:
«Hemos sido criados para ser sacrificados, como prisioneros en un establo horrible. También nosotros somos seres de la Creación que sienten de modo semejante a vosotros los seres humanos. Sentimos miedo, dolor y alegría. Muchos de nosotros somos ganado vacuno. Condenados a ser sacrificados, porque hay seres humanos que quieren comer nuestra carne, estamos en un lugar muy estrecho y con muy poca libertad de movimiento. Bajo nosotros hay armazones metálicas parecidas a una reja a las que vosotros llamáis suelos de rejilla. Nuestros excrementos caen a través de esas hendiduras de modo que nos vemos obligados a vegetar allí en una atmósfera corrosiva.

Por favor, por favor, ¡no nos comáis, tened un gesto de amor al prójimo! Miradnos a los ojos y sentiréis que también nosotras las reses vacunas somos seres de la Creación al igual que vosotros, y por ello vuestro prójimo, puesto que Dios es la unidad en los animales, plantas y piedras, en toda la Tierra, en todo el cosmos.
Nosotras reses vacunas respiramos como vosotros. Vosotros amáis la libertad, como nosotras. También vosotros respiráis y no queréis que ninguna persona ni ningún animal os quiten intencionadamente el hálito de la vida.
Por favor, por favor, tened un gesto: ¡No nos comáis! Entonces el afán de lucro de los dueños de guetos de animales no podrá satisfacerse, porque la cría para producir carne terminará –la carne de los animales que tienen el mismo hálito de vida que vosotros los seres humanos.
La respiración es vida que proviene del Creador eterno. Por favor no nos quitéis intencionadamente el hálito de la vida con vuestro consumo de carne».

Gansos, patos, pollos –todos los animales terrestres piden; todos los animales de las aguas piden; todas las aves del aire piden:

«¡Dejadnos vivir! ¡Por favor, por favor, no nos comáis! Dejad que en vuestros corazones resurja el amor a cada criatura. Prestadnos una voz en este mundo humano cruel y brutal; ¡dejadnos vivir!
Os lo pedimos»

Los animales en los laboratorios de experimentación piden:
«¡Hombres, ayudad para que acaben las crueldades bestiales, las torturas a nosotros los seres vivos! Tampoco vosotros los seres humanos queréis ser objetos de experimentación. Tampoco queréis que os torturen. Nosotros, los animales maltratados y torturados, sufrimos. De una manera parecida a vosotros los hombres, sentimos el sufrimiento, el dolor y las torturas. Tenemos miedo de que nos maten premeditadamente, lo que rara vez ocurre sin torturas. ¡Por favor, por favor, ayudadnos, y dejad que en vuestros corazones humanos resurja el amor de Jesús, el Cristo, que amaba a los animales y a todo lo que la Tierra sustenta! ¡Nosotros los animales os pedimos ayuda, clemencia y misericordia!

¡Por favor, por favor, vosotros seres humanos, dadnos vuestra voz a los animales! ¡No nos comáis! ¡Sentid con nosotros! ¡Percibid con nosotros! Entonces empezaréis a amarnos y poco a poco podrá haber paz en el bosque, en los campos, en los establos, en las aguas, en el aire y en los laboratorios de experimentación. Cuando en los corazones de los seres humanos “Belén” se convierta en símbolo del amor a los animales, podrá habitar entre los seres humanos el amor a Dios y al prójimo, la paz, la unidad que les enseñó Jesús, el Cristo».

Estimados oyentes, estimados amigos, permitan que los animales les miren a los ojos. Entonces sentirán lo que les quieren decir; una y otra vez: «¡Por favor, por favor, ayudadnos!»
Pero los animales también dan las gracias por la bondad, el amor y la misericordia que parten de aquellos seres humanos que de verdad personifican el amor a Dios y al prójimo. Entonces tendremos vivencias al ver a los animales y sentir que son criaturas como nosotros, que también tienen la misma respiración que nosotros, proveniente del hálito de vida del Dios creador.
¡Respiremos nosotros los seres humanos con los animales! Entonces habrá más claridad en este mundo y el Reino de Dios despertará en nosotros. Éste es la paz en nuestros corazones y en nuestro ánimo.
Si los animales han podido entrar en nuestro corazón, habremos aprendido a amar un poco más; entonces crecerá también el amor a Dios y al prójimo, a los seres humanos, y habrá paz en nosotros.

Jesús, el Cristo, nos enseñó:
«Quien escuche éstas Mis palabras, y obre según ellas, es como una persona inteligente que construyó su casa sobre la roca. Cuando vino la lluvia y arreciaron las aguas, cuando vinieron las tormentas y agitaron la casa, ésta no se derrumbó pues estaba construida sobre roca.  Pero quien sólo escuche Mis palabras y no obre según ellas, es como el hombre necio que construyó su casa sobre la arena. Cuando vino la lluvia y arreciaron las aguas, cuando vinieron las tormentas y agitaron la casa, ésta se derrumbó y fue destruida totalmente, pues estaba construida sobre arena».

Los cristianos originarios en todo el mundo construyen verdaderamente sobre la roca Cristo. Nosotros cristianos originarios hemos adquirido unas pequeñas tierras, llamadas Nuevo Belén, un pequeño lugar de acogida para los animales. Es un proyecto que otorga una voz a los animales. En estas tierras, todavía pequeñas, viven animales sin miedo. Son vacunos, ovejas, gansos, patos, gatos; a éstos se añaden los pájaros que gustan de establecer su hogar en los pequeños bosquecillos de nuevos árboles plantados. Los animales de bosques y campos se acercan cada vez más. Sienten la acogida y el hogar del regazo de la madre Tierra, que sin que el hombre tenga que intervenir mucho, ofrece a los animales lo que les puede dar: sobre todo seguridad, cobijo, paz y alimento.

Todavía son tierras pequeñas, las tierras pacíficas «Nuevo Belén». Con su ayuda podrían volverse más grandes y regalar a cada vez más animales acogida y un hogar.

No estoy mendigando, sino que deseo hablar a su corazón y pedirle a su corazón por los animales y por la madre Tierra. Mendigar constituye siempre una especie de coacción; pero yo deseo llegar hasta su corazón. Si llego a su corazón y, movido en su corazón, se decide a dar algo para sus hermanos animales, eso es un don del amor a los animales y a la naturaleza.

Sé muy bien que las necesidades y el hambre en este mundo son cada vez mayores, pero sólo en el pueblo, pues como muchos de nosotros sabemos las diferencias que separan a ricos y pobres son cada vez más grandes. ¿Por qué? Porque los corazones de los ricos se enfrían cada vez más, y hay personas pobres que se ven más o menos forzadas a dirigirse a los ricos y pedirles dinero, esto es, mendigar.
Recordemos las palabras de Jesús de Nazaret: por un lado, de que “es más fácil a un camello pasar por el ojo de la aguja, que a un rico entrar en el Reino de los Cielos”, y por otro lado la afirmación de Jesús sobre la construcción de la casa. Dicho simbólicamente, más de un rico construye su casa sobre arena, lo que significa que se desplomará: que el alma de esa persona dura de corazón irá un día al más allá con las manos vacías, pues el sudario no tiene bolsillos.

Es necesario y un asunto del corazón que las personas reflexionen sobre el amor al prójimo. Pero eso también vale para con los animales, es más, con toda la Madre Tierra. Esas diferencias que se hacen cada vez más grandes afectan entre otros a los animales; y a la Tierra, ya que sabemos lo que se le ha hecho y se le sigue haciendo.
Hay personas que hablan a otras personas pidiéndoles dinero para la gente que sufre necesidades. Eso es correcto y está bien. También hay cristianos originarios que se acuerdan de sus semejantes, justamente porque ven las necesidades de algunos colectivos de la población.
No obstante, los animales apenas si tienen una voz. Y por eso quiero seguir siendo su voz:
¡Por favor, por favor, ayudad!

Yo sé que todos los que no nadan en riquezas, que tienen que ganarse el pan de cada día –a veces bajo condiciones muy duras– sienten en propia carne lo que puede significar tener un Euro más o no tenerlo. Los animales, nuestros hermanos en la Creación, piden a los ricos y a todas las personas que forman el pueblo:

 

¡Por favor, por favor, no nos comáis!
Y si deseáis ayudarnos a nosotros los animales,
os lo pedimos modestamente:
¡Ya 1 Euro ayuda!

Estimados amigos:

No se quiere inducir a nadie a hacer nada por el hecho de dar a continuación un número de cuenta. No quiero convencerles, ni mucho menos presionarles a dar algo. Es simplemente usual que cuando el corazón habla y quiere dar, se necesite una indicación organizativa. Tengan comprensión al respecto.

G.S. Stiftung Verwaltungs-GmbH
Cuenta Nr. 20 62 70
Volksbank Main Tauber eG
BLZ: 673 900 00
Razón: «Fiesta de Belén»

IBAN: DE38 6379 0000 0000 2062 70
BIC: GENODE61WTH


Armin Graetzer
20900172610084003172
CAM Caja de Ahorros del Mediterráneo
Fundación Gabriele

 

Llamamiento por los animales

Se puede adquirir en DVD  
en la Editorial La Palabra

 

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