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de Gabriele Nr. 2

Espejito, espejito -
¿vive Dios ahora en otro lugar?



Queridos hermanos, queridas hermanas:

En nuestra vida terrenal hay días en los que despierta el deseo de alejarse del trajín diario, para reflexionar uno sobre sí mismo o sobre las situaciones del mundo actual.

Lo que distingue a la persona despierta es que no se da por satisfecha con las apariencias de la existencia terrenal, sino que en la vida diaria y en el acontecer cotidiano busca el por qué de las cosas y saca de ello sus conclusiones. Quien analiza de forma autocrítica su forma de sentir, pensar y actuar y pone en práctica los reconocimientos derivados de ello, para en el futuro estar a la altura de normas éticas y morales más elevadas, consigue también una visión clara de lo que sucede a su alrededor y en el mundo.

Una persona moderna despierta organiza su propia vida, en lugar de dejar que otros se la organicen, es decir que la adoctrinen y estructuren.  Una persona así hace uso de su libertad de pensar y de decidir por sí misma. No suelta de la mano el timón de su vida, para que no le suceda como a ese animalito llamado leming*, apático, ciego y sordo, que corre correr con la masa hacia donde otros quieren tenerlo.

* El leming es un roedor de aprox. 7,5 a 15 cms. que habita en la zona polar del norte de Europa. Es célebre por sus migraciones que emprende en enormes cantidades, dirigiéndose directa y casi ciegamente hacia la costa, pereciendo a millares bajo el ataque de aves de rapiña y animales carnívoros que los escoltan. En su desesperación se lanzan por miles al mar. (N.d.l.T)

Si nos analizamos a nosotros mismos, encontraremos a menudo la expresión “¿por qué?” en el centro de nuestra autocrítica. Nos preguntaremos por ejemplo: “¿Por qué estoy a favor de uno de mis semejantes y menos a favor de otro, o incluso en contra suya?” Pero la vida nos pone frente a otras preguntas, que van más allá de lo personal: ¿Por qué existen en el mundo éstas y aquellas situaciones? ¿Por qué las guerras, si nosotros los occidentales somos cristianos? ¿Por qué el terror, el asesinato y las muertes violentas, si somos cristianos? ¿Por qué la Madre-Tierra tiene que sufrir indeciblemente por culpa de nosotros los hombres? ¿Por qué muchos insultos se basan en nombres de animales, cuando por ejemplo se dice “¡Eres un perro rabioso!” “¡Sabandija!” “¡Gusano asqueroso!” “¡Burro!” “¡Cerdo!” y muchos otros más?

Sobre todo esto podría decirse sin más: “Este es el deterioro de todos los valores y de las buenas costumbres en nuestro mundo”. Esta respuesta es por cierto evidente y no es falsa, pero apenas si nos lleva más allá. En su lugar sería recomendable seguir preguntando “¿Por qué es ésto así?”, incluyéndonos también a nosotros mismos al preguntarnos: “¿Contribuyo también a ello?” Y: “¿Por qué hago ésto?” La palabrita “por qué” es una y otra vez el punto central; en definitiva está siempre ante nosotros.

Las personas más jóvenes pasan de largo con más facilidad y rapidez por encima de las situaciones tanto mundiales como de los asuntos personales. A algunos jóvenes los comparo con un torrente. Las personas que están madurando tienen su futuro todavía ante sí. Hay muchas cosas que aún no han experimentado. Por eso desean cosas para el futuro y tienen añoranzas, lo que, teniendo en cuenta su juventud, es lo más natural.

La persona de más edad, por el contrario, hace en muchos casos un repaso de su vida y se pregunta por ejemplo: ¿Por qué ha transcurrido mi vida terrenal así, y no según mis deseos? ¿Por qué el destino me ha atacado precisamente a mí? ¿Por qué no he conseguido algunas cosas? La persona mayor está a menudo ocupada de sí misma. Y algunas noticias le incitan a pensar si el mundo en el pasado fue mejor que en la actualidad.

También yo he reflexionado sobre ello, y mirando hacia atrás puedo decir: He experimentado y visto muchas cosas; no siempre todo ha sido bonito. Pero como portavoz del Señor mi repaso se refiere más a los pasados dos mil años. Al hacerlo, una y otra vez me viene a la mente Jesús, el Cristo, nuestro Redentor, de cuyo nombre se ha hecho grosero abuso durante dos mil años por parte de muchas personas, pero sobre todo por parte de las instituciones eclesiásticas y de sus representantes. E involuntariamente surge el pensamiento de por cuánto tiempo seguirá esto así, - pues, como sabemos, la ley de siembra y cosecha contabiliza todo de forma justa.

 De modo que os invito, queridos amigos, a que me acompañéis en esta mirada retrospectiva. Enfoquemos juntos el desarrollo histórico de la Iglesia en los siglos pasados, centrándonos  sobre todo en la situación actual, en el comportamiento y en las declaraciones de altos representantes eclesiásticos que para más de alguno podrían ser esclarecedoras.

Desde que Constantino “elevó” a la Iglesia “cristiana” a la calidad de Iglesia estatal e hizo de la religión interna de Jesús, el Cristo, una religión estatal exteriorizada, la desintegración de todas las buenas costumbres y valores comenzó de forma incrementada. La enseñanza de Jesús, el Cristo, fue adornada, adulterada, torcida y recortada, por tanto falsificada, y sigue siendo pisoteada hasta en la actualidad.

Se tomó el nombre de Cristo -denominándose “cristianos” -, pero Su enseñanza, Su Mensaje se puso al servicio de los intereses de poder de una institución que no actuaba en Su nombre, sino en un sentido contrario a las leyes divinas. De manera correspondiente se desarrolló todo el Occidente “cristiano” y en consecuencia también del resto del mundo. Muchos pueblos tuvieron que sufrir -algunos de forma considerable- directamente a raíz de las Cruzadas, debido al terror de las conquistas eclesiásticas, a raíz de una actividad misionera que muy a menudo no tenía en cuenta ni la libertad ni la vida de cada persona, ni la cultura desarrollada por un pueblo; y de forma indirecta debido a la influencia del “mundo cristiano” sobre los otros pueblos de la Tierra.

A menudo he pensado: Si el comportamiento de la humanidad, sobre todo el del occidente cristiano continuase así, Jesús, el Cristo, habría venido al mundo en vano. Pero no hemos de tener miedo de que llegue a ser así, pues Sus palabras -aunque sólo sean las que también la Biblia transmite fielmente en el sentido de la Verdad- son inequívocas. En algún momento se cumplirán, como sabemos, y surtirán efecto. Por ejemplo El dijo:

“El que no está conmigo está contra Mí; y el que conmigo no recoge, desparrama”.

O bien : “Mas porque eres tibio y no eres ni caliente ni frío, te escupiré de mi boca”.

O como se dice: “Es más fácil que un camello entre por el ojo de la aguja, que un rico en el Reino de los Cielos”.

O como Jesús dijo: “Muchos me dirán en aquel día: ¡Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre? ... Entonces Yo les diré: ¡Yo nunca os he conocido, apartaos de Mí, malhechores!”

 Si se piensa que desde hace unos dos mil años se habla de Jesús, el Cristo, como del iniciador de la religión cristiana, y si una persona que es despierta -después de este tiempo tan largo para nosotros los hombres- saca hoy sus conclusiones en base a lo que ha resultado de ello, apenas podrá evitar el sacudir la cabeza con incredulidad, sintiendo rechazo o incluso desconcierto. Más de alguno que compare la verdadera enseñanza del Nazareno, por ejemplo el Sermón de la Montaña, con la enseñanza de la Iglesia y con la cruel historia eclesiástica, y capte por último todo el desastre del mundo, tal vez se pregunte inseguro: ¿Vivió acaso Jesús de Nazaret? ¿O es El tan sólo una figura ficticia de carácter simbólico de las llamadas Iglesias cristianas?

 No importa cómo piense cada uno sobre ésto - pocos son los que han seguido con hechos la enseñanza de Jesús, el Cristo, y aún menos las instituciones eclesiásticas, llámense católica, luterana u ortodoxa. Si comparamos las enseñanzas de Jesús, el Cristo, con las enseñanzas de las Iglesias y con el comportamiento de los “dignatarios” eclesiásticos, que se hacen llamar con los títulos de “Excelencia”, “Eminencia”, “Obispo”, “Sacerdote” y “Pastor”, hasta llegar al llamado “Santo Padre”, veremos que entonces en la cristiandad de las Iglesias el panorama no es sólo sombrío, sino tenebroso.

El mundo, por tanto, no era antes mejor - era sólo que no salían tantas cosas a la luz. Desde Constantino la Iglesia estatal “cristiana” -y más tarde sus ramificaciones- ha oscurecido en verdad la enseñanza de Jesús, el Cristo. Ahora, la oscuridad de la Iglesia se manifiesta con cada vez mayor claridad.

En este gran cambio de era en el que nos encontramos, las causas sembradas en el pasado -de acuerdo con la ley causal- llegan con creciente rapidez a sus efectos; brota la siembra de milenios, es tiempo de cosecha. La poderosa irradiación cósmica de la Luz Primaria conduce paso a paso todo lo condensado a la transformación. Irrumpe la época del Espíritu. Ahora todo lo que fue erigido y construido se pondrá más de manifiesto como lo que es: luz o tinieblas. Lo que está en contra de la Voluntad de Dios, pierde fuerza. Lo contrario a la ley divina se desenmascara a sí mismo.

 Que ésto es así, queridos amigos, se muestra claramente en las declaraciones del Papa Juan Pablo II, quien -como sus antecesores- se hace llamar representante de Dios en la Tierra y exige de sus fieles que le consideren infalible.

En el periódico alemán “BILD” del 13.12.2002 leemos lo siguiente: “Dios, según dijo el Papa durante la audiencia general ante cientos de fieles, se ha retirado a los Cielos, disgustado por los actos de la humanidad. Dios calla”. Y más adelante se lee: “El Papa: El se aparta, si el hombre le rechaza”. Sólo por la fe, el amor y la confianza en Dios puede esperarse la salvación, podría aparecer una: “roca salvadora”. Sólo el hombre que se orienta a él puede esperar su “abrazo”.

De forma parecida relata también el periódico “Il Corriere de la Sera” (12.12.2002). Este escribe: “Junto a la espada y el hambre existe una tragedia aún mayor: el silencio de Dios, quien no se manifiesta más y parece haberse encerrado en su Cielo, como disgustado por el  comportamiento del ser humano”.

 ¿Por qué dice el Papa que “Dios calla”?

Nosotros sabemos que Dios no calla. El ha hablado en todas la épocas a través de hombres y mujeres iluminados, y El manifiesta Su palabra sagrada desde hace 28 años a través de Su instrumento, Su profetisa. El Papa también lo sabe, pues en 1980, a través de un elevado ser espiritual divino encargado de ello, el Espíritu de Dios se dirigió al Vaticano en un escrito en el cual El ofreció Su ayuda al Papa, “para salvar lo que aún podía ser salvado”. El Papa, por lo tanto, miente a sabiendas.

El motivo de los comunicados del Papa son las situaciones catastróficas que reinan en el mundo, que conducen a un desastre global de dimensiones que hasta ahora no se habían visto, además de la situación fatal en la que se encuentra la Iglesia. Inevitablemente se está demostrando que el mundo en muchos aspectos está a punto de caer por el precipicio, y que el dominio de la Iglesia -como consecuencia de las crecientes pérdidas de fieles y en general del deterioro de la confianza- está a punto de desmoronarse.

En la revista alemana FOCUS N° 52/2002 el renombrado profesor universitario de historia de la teología e historia de las confesiones, Gerhard Besir, escribe lo siguiente:

“En 1950 la Iglesia protestante de Alemania contaba con 43 millones de miembros, en la actualidad son todavía 26,5 millones. De acuerdo con conocimientos obtenidos por los investigadores del Instituto de Demoscopia Allensbach, sólo una minoría de alemanes, el 39 por ciento, tiene la  impresión de que las Iglesias se esfuerzan por “convencer a la gente sobre lo relativo a la fe”. Una institución tal no goza en absoluto de confianza. Desde hace años las Iglesias sufren una reprimenda demoscópica tras la otra. Regularmente por lo menos un tercio de los encuestados declara que no tiene ya confianza alguna en la Iglesia. Recientemente causó gran expectación una encuesta del Instituto americano Gallup, según la cual en Alemania las comunidades religiosas, en comparación con otras 16 instituciones públicas, ocupaban el último lugar en la escala. 

Gracias al impuesto eclesiástico y a las elevadas ayudas financieras estatales, las Iglesias alemanas pertenecen a las más ricas del mundo, pero sin embargo se quejan de una constante reducción de ingresos. No sólo la elevada tasa de paro laboral, sino también el creciente envejecimiento de sus miembros son la causa de sus preocupaciones...”

Los hechos hablan por sí mismos.

 Ahora que el niño “ha caído al pozo”, el Papa capitula y echa la culpa -como lo ha hecho en todos los tiempos- a sus semejantes. El, el “Padre santo”, el “Representante de Dios en la Tierra”, el “Pastor de sus ovejas” se lava las manos en su inocencia como lo hiciera Poncio Pilato Mientras el pueblo de fieles le fue obediente, mientras los creyentes fueron súbditos manipulables como devotos lemings amedrentados, que celebraban y vitoreaban con aleluyas al “Regente en la silla de Pedro” en Roma, también a las excelencias y eminencias, y obedientemente pagaban por sus pecados las indulgencias y otros impuestos, incluido el impuesto eclesiástico, eran ellos las ovejas que seguían fielmente al Pastor papal supremo, que acogía a su vez lleno de benevolencia sus ovaciones y los testimonios de veneración.

Después de que ahora cada vez más ovejas se vuelven obstinadas, dado que no quieren pertenecer a los siervos bautizados y se niegan a seguir manteniendo la fidelidad al “Pastor” papal, este “Padre santo” en Roma los tilda de abandonados de Dios.

Para mayor explicación reproducimos una vez más textualmente lo que se publicó en los periódicos al respecto:

Periódico alemán BILD (13.12.2002): “...  Dios, según dijo el Papa en la audiencia general ante cientos de fieles, se ha retirado a los Cielos, disgustado por los actos de la humanidad. Dios calla“. Y más adelante se lee: “El Papa: El se aparta, si el hombre le rechaza”. Sólo por la fe, el amor y la confianza en Dios puede esperarse la salvación, podría aparecer una “roca salvadora”. Sólo la persona que se orienta a él, puede esperar su “abrazo”.

El periódico italiano “Corriere de la Sera” (12.12.2002): “Junto a la espada y el hambre existe una tragedia aún mayor: el silencio de Dios, quien no se manifiesta más y parece haberse encerrado en su cielo, como disgustado por el comportamiento de los seres humanos”.

El Papa hace referencia a un pasaje bíblico del Antiguo Testamento y lo interpreta. De hecho éste es dramático: En el capítulo 14 (se mencionan especialmente los versículos 17-21) leemos que Jeremías dice que Dios se cierra a su pueblo porque éste ha pecado demasiado y durante demasiado tiempo, que, por decirlo de alguna manera, le abandona a su suerte: a la “espada” (igual a guerra) y al “hambre”.

Quien lea lo que dice Jeremías (s. VII a. C.), encontrará que dos versículos después se dice que el Señor, es decir, Dios, dijo a Jeremías, entre otras cosas: “... Aunque se me pusieran delante Moisés y Samuel, no tengo alma para este pueblo. Quítalos de mi presencia ...” De ello resulta claramente deducible para cualquiera que sea mínimamente entendido en la materia, que en este caso se trata de unas de las muchas palabras del Antiguo Testamento que fueron inventadas, falseadas por hombres que tenían interés en presentar al pueblo a un Dios temible.

Pero abordemos primero el punto de vista del Papa, para el que con seguridad él tiene también sus motivos. Si seguimos por tanto la “lógica” del Papa, Dios se habría retirado al Cielo ya en aquellos tiempos.

Por consiguiente, El jamás estuvo en las llamadas instituciones cristianas.

Las Iglesias podrían ahora argumentar con astucia: Pero por medio de Jesucristo El volvió de nuevo a nosotros y erigió la “Iglesia cristiana”, que El fundó sobre la roca llamada Roma. Si pensamos lógicamente se podría deducir de ello que hoy en día se repite lo mismo que en tiempos de Jeremías. O bien, si Dios no ha vuelto desde los tiempos de Jeremías, entonces Jesús, el Cristo, jamás ha estado en las Iglesias oficiales aparentemente cristianas. El acto redentor de Jesús, el Cristo, no tomó morada en una “Iglesia de piedra“, que precisa de “casas de Dios” hechas de piedra, sino en las almas de todos los hombres. Por eso el hombre es el templo de Dios y no templos o iglesias de piedra.

¡Dios nunca vivió en iglesias ni templos de piedra!

 Queridos hermanos, queridas hermanas, queridos amigos, Cristo es el único Buen Pastor. Siendo Jesús El dio Su vida por nosotros, Sus ovejas. El nos salvó a todos del “lobo”, dándonos el destello inextinguible de apoyo y redención, la luz en nuestro interior, estando así muy cerca de cada uno de nosotros. El nos regala fuerza. El consuela, sana y ayuda y por último conduce a cada uno de regreso hacia el Padre.

Cristo, el Buen Pastor, cuida de sus ovejas. Advierte a la oveja amenazada de extraviarse; la levanta si se cae; El la libera de los espinos en los que tal vez se ha enredado. El llama también en la actualidad y en todos los tiempos: “Venid a Mí todos los que estáis fatigados y cargados, que Yo os haré descansar”. El sigue a cada oveja, a cada cordero, y los conduce a casa. El está ahí cuando sus ovejitas Le llaman y Se deja encontrar por cada una en su propio corazón.

Este es el Buen Pastor, Cristo.

En el Evangelio de Juan leemos por el contrario también acerca del “mercenario” asalariado: “El mercenario, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo y abandona a las ovejas y huye -y el lobo se lanza encima de ellas y las dispersa-, porque es un mercenario y no le importan las ovejas”.

 Las palabras de Karol Wojtyla, de las que han informado los medios de comunicación, son reveladoras del estado en que se encuentra la organización que él preside. Esta declaración de bancarrota del príncipe eclesiástico supremo, del representante de un Dios al parecer disgustado ¿no tendría que tener por último como consecuencia que él dimitiera? ¡Pero no! En lugar de ello el Pastor supremo de la Iglesia católica se desenmascara como el “mercenario” asalariado que echa la culpa a sus ovejas de que Dios se haya retirado, a ellas que han seguido a la “Santa Sede” durante casi dos mil años como lemings creyentes tradicionales.

¡Un triste testimonio el que da el Papa sobre la “Iglesia, fuera de la cual no hay salvación”! La declaración de Juan Pablo II no es otra cosa que la capitulación de la Iglesia católica.

Si como cree Juan Pablo II, Dios se ha retirado al Cielo, entonces El tampoco está en el sagrario, ni en la custodia, ni en los dogmas, y por lo tanto tampoco en el Vaticano ni en las iglesias. Es decir que se ha mudado de casa. Esto lo sabía ya el escritor alemán Erich Kästner cuando escribió:

 “De nada sirven la burla y la blasfemia,

tampoco la excomunión ni menos la oración,

pues esta noticia no se presta a controversia:

El buen Dios

se ha salido de la Iglesia”.

 En consecuencia deberían cerrarse todas las iglesias. Los llamados pastores de almas ya no tienen entonces más “trabajo”. Sin embargo, si las iglesias siguen permaneciendo abiertas a pesar de ello y los “pastores de almas” siguen celebrando en ellas sus misas, entonces los que acuden a las iglesias van a una casa vacía - así como ha sido también hasta el presente, pues está escrito: “Dios, que creó el mundo y todo en él, El, el Señor sobre Cielo y Tierra, no vive en templos hechos por los hombres“. El Dios que ellos quieren adorar allí no está en ese edificio. ¿Qué podrían buscar los hombres en una iglesia en la que no sopla el Espíritu de Dios? De esta forma las iglesias estarían vacías; a no ser que los lemings sigan siendo fieles a los llamados santos -a los intercesores elegidos oficialmente, los supuestos intercesores ante el trono de Dios-, pues el “padre desnaturalizado Dios” les ha dejado supuestamente en la estacada.

Sin embargo en el Cielo no hay santos, a excepción del Único Santo, que es Dios, pues está escrito: “Nadie es santo como el Señor, aparte de Ti no hay ninguno, y no hay ninguna roca como la que es nuestro Dios”. Jesús, el Cristo, nos enseñó a nosotros, los hombres: “Pero vosotros no os hagáis llamar rabí, pues uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Ni llaméis  padre a nadie sobre la tierra, porque uno sólo es vuestro Padre, el que está en los Cielos”.

 En las siguientes palabras del Papa se puede encontrar incluso algo de verdad, sea cual sea la intención con la que las ha expresado:

Juan Pablo II hizo saber que sólo el hombre que se dirija a Dios puede esperar Su abrazo. Esto significa que el hombre -sin que pertenezca a la Madre Iglesia y asista a misas en sus casas de piedra- se puede dirigir a Dios en su propio interior, tal como lo enseñó Jesús a los hombres, que Dios, el Espíritu del infinito, vive en el interior de cada persona, porque el hombre es el templo del Espíritu Santo.

Esta declaración del Papa puede entenderse en consecuencia de la siguiente manera -ésto es correcto = verdadero-, que cada uno es el templo de Dios, y que cada uno encuentra en sí mismo a Dios en Cristo. Quien por tanto se dirige a Dios en su interior, puede estar seguro de Su abrazo.

 La afirmación de que Dios se retira al Cielo o de que incluso se ha retirado al Cielo, da testimonio de cuán terriblemente poco saben las autoridades eclesiásticas sobre Dios. Sólo la superstición en el Dios pagano que castiga ha podido llevar al Papa a realizar semejante declaración.

Dios nunca se retirará a los Cielos, pues Su fuerza eterna es la fuerza universal y es así la substancia portadora, la vida, en la materia. Dios es la ley eterna del amor, que es omnipresente, también en cada persona.

¡Y cuán poco saben al parecer los hombres de Iglesia de la relación entre Dios y Su hijo, el ser humano! ¿Es que acaso no han experimentado nunca algo así? ¿Cómo quieren entonces conducir a Dios a sus semejantes, a sus hermanos y hermanas, y hacerles comprender a Dios?

 Nosotros sabemos que aunque el hombre se aparte de Dios - Dios nunca se aparta de los hombres. Si Dios se apartase de los hombres, ofendido y “disgustado”, Su ley del amor, de la libertad y de la unidad sería imperfecta, significaría incluso que El se retiraría de Sí mismo, de Su propio ser.

Si se retirase la vida, que es la que traspasa los Cielos puros y que es también la substancia portadora de la materia y de la materia de substancia fina, de los planos de purificación donde se encuentran las almas de las personas fallecidas, entonces se disolvería toda substancia. Se produciría en consecuencia la disolución de todas las formas, también de las formas puras. Esto es lo que quería Lucifer, éste era su pensamiento de la Caída, pues él solo, Lucifer, quería ser Dios. El lo quería y lo quiere al parecer aún hoy: disolver la Creación de Dios y crear una nueva creación luciferiana. ¿Para qué habría venido entonces el Hijo de Dios, que nos trajo a todos nosotros los hombres y a las almas cargadas el destello redentor, deteniendo con ello la disolución de todas las formas de la Creación?

 Juan Pablo II pone de manifiesto en su declaración a quién sirve en verdad la Iglesia católica. Después de casi dos mil años la declaración de bancarrota de la Iglesia católica es total. Ni los impuestos eclesiásticos ni las indulgencias han ayudado a los creyentes; tampoco la bendición “urbi et orbi” ha movido a la humanidad a dar la vuelta, ni tampoco los muchos sermones desde los púlpitos ni las llamadas “misas sagradas” ni la cristianización a la fuerza de los indios así como tampoco el asesinato perpetrado por las Iglesias a millones y millones de indios, tampoco las crueles Cruzadas contra los llamados “paganos” desde el siglo XI al XIII, tampoco las campañas difamatorias eclesiásticas contra los judíos desde el siglo XI hasta el XIV, tampoco las persecuciones de herejes, ni las quemas de brujas y herejes en la Edad Media, en las que sin excepción participaron las Iglesias en gran medida - nada, absolutamente nada de todo ello ha servido de algo, ni a las personas de forma individual ni a la humanidad en su totalidad. ¡En verdad, desde hace mucho, mucho tiempo que ya basta!

La palabra “paz” ha sido pronunciada con frecuencia desde los púlpitos, no sólo en navidades. Los representantes de las Iglesias desde tiempos inmemoriables tienen predilección por los conceptos altisonantes y saben emplearlos hábilmente en el momento oportuno. Aunque el actuar según los principios éticos y morales elevados que se expresan en ellos es harina de otro costal.

En la emisión de la radio alemana B5-Aktuell del 25.12.2002 se escuchó la siguiente noticia: “La advertencia de una guera contra el Irak y el llamamiento a la paz en el mundo fueron ayer en las misas del gallo de Baviera el punto central de los sermones. En la catedral de Münich el cardenal Wetter advirtió de una acción armada contra el Irak. Wetter hizo un llamamiento a una movilización mundial por la paz”.

Naturalmente que estaría bien si los llamados cristianos se unieran para luchar juntos por la paz. Pues Jesús, el Cristo, mandó a los hombres a que mantuvieran la paz. El dijo: “Quien tome la espada, por la espada morirá”.

¿Por qué la cristiandad es tan belicosa, si Jesús, el Cristo, predicó y vivió como ejemplo la paz y una actitud pacífica? ¿Por qué? Porque las instituciones denominadas Iglesia son a este respecto el ejemplo contrario. La paz no puede ser obtenida por el llamamiento, invocación o exhortación a otros, sino que ha de ser obtenida paso a paso por medio de una vida consciente, a través del autorreconocimiento y el cambio en el corazón de cada cual. Si ahora las instituciones Iglesia llaman a la paz, tendrían primero que mantener la paz con sus semejantes.

¿Pueden tales llamamientos tener fuerza y peso si se quedan en meras palabras? ¿Por qué no intervienen las Iglesias por ejemplo en la lucha religiosa en Irlanda, donde organizaciones terroristas católicas luchan contra organizaciones terroristas protestantes y terroristas protestantes contra terroristas católicos? Por qué no retiran a los capellanes militares de los ejércitos para mostrar que la guerra es lo mismo que fraticidio? ¿Por qué hasta ahora la Iglesia ha bendecido y sigue bendiciendo las armas, si Jesús se pronunció en contra del uso de armas?

Reflexionemos sobre lo siguiente: Alemania es el quinto mayor suministrador de armamento del mundo y la Iglesia en Alemania es multimillonaria. ¿Por qué las Iglesias no aplican la influencia que aún tienen, apelando ante el Estado para que no produzca más armas, tanto más cuanto el gobierno es tan favorable a la Iglesia estatal?

¿Por qué llaman al pueblo a que se una contra la guerra, en lugar de disponer por sí misma medidas adecuadas?

Se producen armas para la guerra. ¿Por qué no comienzan las Iglesias por la base, por los que fabrican las armas, y por qué no por el Estado, que aprueba la importación y exportación de las armas fabricadas? ¡Es un “bonito” jueguecito el que vivimos en este conglomerado! Quien lo capte, tiene que dudar de sí mismo.

Más de uno podría replicar que la Iglesia antaño guerrera se ha despojado entretanto de su manto guerrero. Pero, ¿qué ocurre con el botín que conquistaron en sus campañas, es decir, que robaron a otra gente y a otros países? ¿Qué ocurre con el botín que está despositado en el Vaticano? Quien no devuelve el botín de guerra, es decir, el botín robado, está aún en guerra y así en lucha contra el país y contra las personas a quienes les fue robado. ¿Y cómo fue con el genocidio en Croacia? Aún a mediados del siglo XX, entre 1941 y 1943 fueron asesinados en Croacia cerca de 750.000 servios ortodoxos con participación decisiva de clérigos católicos y con la aprobación del Vaticano ... La jerarquía católica, teniendo al frente al vicario militar y arzobispo Stepinac (¡beatificado en 1998 por el Papa!) apoyó moralmente al régimen fascista hasta el final. (Ver al respecto lo que escriben los autores Deschner, “Un siglo de historia de la salvación”, tomo 2, 1983, pág. 210 y siguientes, en alemán, así como también Vladimir Dedijer, “Jasenovac - el Auschwitz yugoslavo y el Vaticano”, 1988).

Ya que la Iglesia habla de paz, debería también expiar su millonario becerro de oro, dando una lámina de oro tras otra a las personas que aún en la actualidad sufren debido a aquel régimen sangriento.

En el noticiario radial alemán B5-Aktuell se siguió diciendo: “...que los cristianos están extremadamente conmovidos por los zarpazos estranguladores de déspotas y terroristas y escuchan los clamores de los esclavizados, despatriados y perseguidos”. Estas palabras han de ser aplicadas en primer lugar a la Iglesia católica, pues los esclavizados, despatriados y perseguidos que ha ido dejando la Iglesia en su camino de terror a lo largo de la historia, claman aún hoy por ser escuchados. Una parte de ellos están como almas aún hoy en los ámbitos de las almas y maldicen a Cristo, pues muchas de las atrocidades fueron realizadas invocando Su nombre...

B5-Aktuell siguió informando: “El obispo Scheele de Würzburg describió las navidades como la superación de la paralizante falta de amor. Una creciente mundanalidad de la fiesta navideña fue criticada por el arzobispo Schick de la ciudad de Bamberg en sus prédicas, diciendo que para muchos ciudadanos se trata de vacaciones, comer y beber, árbol de navidad y Santa Claus”.

Aquí debemos preguntarnos: ¿Quién ha conducido a los creyentes de Iglesia hacia lo externo y los ha hecho tan mundanos? Han sido y son las instituciones eclesiásticas que se hacen llamar cristianas. ¡No sólo es una burla lo que revelan los ancianos señores de Roma y uno que otro obispo, sino un escarnio del Dios verdadero y eterno, y de Su Hijo! El mercenario asalariado superior y sus subasalariados lacayos -cardenales y obispos- llaman a la paz, pero permanecen sentados impasibles sobre su botín, del que la Iglesia se ha apropiado en sus guerras asesinas; hasta el día de hoy no lo ha devuelto. Obispos y cardenales señalan con el dedo a los creyentes, diciendo que ellos son los culpables de todo lo que sucede entre los cristianos de Iglesia y que repercute en el mundo. Los creyentes son, según ellos, los “mundanos” - y la Iglesia es la amonestadora hipócrita.

 Los “mercenarios” asalariados han convertido a sus ovejas en lemings, en vasallos, en súbditos, en aduladores serviles y en personas que dicen que sí a todo, en conformistas y oportunistas que han aceptado sin reparo muchas cosas, por no decir todo lo que les han enseñado los superiores de la Iglesia, los mercenarios asalariados, fingiendo y aparentando. ¿Quién introdujo costumbres paganas como el árbol de navidad, el Nicolás, el niñito Jesús ridiculizado y los regalos de Navidad? ¿Quién aprobó el comer carne, como por ejemplo el ganso navideño, el pavo, los asados de liebre y venado, la trucha y la carpa y muchas tradiciones más? ¿Quién ridiculizó e hizo una cursilería del grandioso suceso que tuvo lugar hace dos mil años, como por ejemplo con el niñito Jesús que volando desde el Cielo trae regalos con el repiqueteo de las campanas, o el niñito Jesús como figurita de cera o de madera, cuando Jesús hace mucho que se hizo adulto y ascendió a los Cielos? ¿Quién toleró las costumbres paganas como los huevos de pascua, la liebre de pascua e incluso en Alemania el jamón de pascua, que son bendecidos por el sacerdote, y el cordero pascual, dándose él mismo también buena vida al comer de éste último? ¿Qué tiene que ver esto con la resurrección del Señor? ¿Quién ha apartado a los hombres de la unidad entre el hombre y la naturaleza, conduciéndoles a iglesias de piedra, en las que nunca ha vivido el verdadero Dios?

Las instituciones eclesiásticas han causado el daño más grande a sus creyentes. Ahora, los que durante miles de años se han ejercitado en escaramuzas tácticas, doblan simplemente la hoja: los mercenarios asalariados echan la culpa del desastre a los lemings. Visto ésto a la luz significa que los autores, los mercenarios asalariados, persiguen a sus víctimas y mediante acusaciones los convierten en hechores, que aparentemente han adulterado y traicionado el hecho de ser cristianos.

La tradición de un modo de pensar tan confuso y desconcertante la han traído al mundo las Iglesias mismas. El paganismo tradicional de la Iglesia se convirtió con ello en tradición de los creyentes de Iglesia. Pensemos en los “Reyes magos”. Tanto como si hayan sido reyes, astrólogos o sabios del Oriente - en cualquier caso eran personas que llevaron sus dones al niño en el pesebre. Todo el suceso se convierte en cursilería y su sentido original es tergiversado. En lugar de que los cabecillas de la Iglesia hagan regalos a las personas necesitadas sacándolos de sus cofres de oro desbordantes, envían en Alemania a niños por las calles, disfrazados de “Reyes magos”, llamando de puerta en puerta para pedir dinero para las personas de escasos recursos. Esto no sólo es un contrasentido, sino explotación y abuso de los lemings.

Los criticones de los muchos males del mundo actual tienen que deshacerse ahora de los lemings antes tan fieles, de los que Dios según parece se ha apartado disgustado. Quien siendo víctima de la Iglesia se deja descalificar como hechor por las Iglesias, que son los hechores, sin actuar decididamente y dar la espalda a este “consorcio”, es un caso sin remedio que ya se ha deshecho de su entendimiento depositándolo ante el portal de la Iglesia.

 Repito: El verdadero Dios jamás ha vivido en iglesias de piedra. Dios jamás se dejó encerrar en el tabernáculo. Dios nunca estuvo en los dogmas ni en los ritos. Dios jamás bendijo las armas. Dios nunca repartió indulgencias por los pecados. El jamás estuvo ni está en un confesionario. Dios nunca se ha dejado representar por un hombre, no importa cómo éste se haga llamar. El verdadero Dios es insobornable, El es absoluto. Pero Su ser es el amor, y el amor vive en cada hombre. En todas las formas de vida de los reinos de la naturaleza, en el átomo, en los más pequeños elementos del infinito está la ley omniregente del amor, está DIOS.

Dios no se aparta de Su Creación ni de Sus criaturas, tampoco del pecador más grande. El amor llama siempre a la puerta del corazón, y el amor perdura. Algún día el mayor de los pecadores da la vuelta y se dirige a Dios. Para ello no necesita al “Padre” santo papal. Dios, nuestro Padre eterno, el verdadero Eterno, es el Dios Padre-Madre, cuyo amor y fuerza vive en cada uno. Podemos estar seguros del verdadero Dios. El ama a todas las personas, a todos los seres, a cada forma de la Creación del infinito.

Repito: El verdadero Dios no es ningún mercenario asalariado. Por eso El tampoco tiene lemings. El Cristo de Dios es el único y verdadero pastor, que llama a Sus ovejas, y Sus ovejas conocen Su voz. Cristo no rechaza a ninguna oveja, El sigue a cada pecador, a cada oveja, para recogerla y conducirla hacia el Padre eterno. Este es el amor más grande. Por tanto: ¡Dios permanece!

 Queridos amigos, una cita más, sobre la que merece la pena reflexionar. Está sacada del libro “Delito penal Vaticano. Jesús acusa”. En este libro el autor Uli Weyland pone en boca de Jesús las siguientes palabras: “...ni quise esta organización de la Iglesia ni la fundé, ni anuncié la enseñanza que se pone en mis labios.

Yo prediqué el reino de Dios, la Iglesia ha predicado el infierno. El Dios con el que amenaza esta organización es el del Antiguo testamento y no el de Mi “Buena Nueva”. En lugar de amor y misericordia ella introduce miedo en los corazones de los hombres, viola alma y entendimiento”.

Y otro pensamiento:

Si Moisés volviera hoy a traer a los hombres las Tablas de la Ley con los Diez Mandamientos - podría romperlas hoy como antaño, pues desde los tiempos de Moisés apenas si han ganado en fuerza. Sólo que Moisés hoy no podría destruir al becerro de oro, como lo hizo en aquel tiempo en el desierto, pues entretanto el becerro ha adquirido un valor de miles de millones, en comparación con los Diez Mandamientos de Dios.

¿Cómo? ¿Por qué? Y una vez más la pregunta a nosotros mismos: ¿Contribuyo yo a ello? - ¿Por qué?

 El 22.12.2002 el periódico alemán WELT am Sonntag informó sobre la prédica del cardenal Ratzinger. Cito: “Dios no nos impone su amor, dice también el cardenal Ratzinger. Dios se esconde, para que nosotros podamos encontrarle. En el nacimiento de Jesús Dios nos da una señal de que él está en medio de nosotros”.

El Papa Juan Pablo II dijo que Dios se ha retirado a los Cielos, disgustado de los hombres. El cardenal Ratzinger opina que Dios se esconde para que nosotros Le encontremos. Ambas afirmaciones, la del Papa y la del cardenal, se contradicen. Una vez se dice que Dios se ha retirado, otra vez se dice que se ha escondido.

¿Necesita Dios esconderse? ¿O los seres humanos se han apartado de Dios?

 Más adelante se dice: “...El nos sigue siempre. A través de la Creación nos habla constantemente si nosotros queremos escucharle y verle...”  El cardenal Ratzinger opina: “A través de la Creación nos habla constantemente...” Por una afirmación semejante la institución de fe que él preside en la actualidad le habría quemado en el pasado en la hoguera por panteísta. Si el cardenal Ratzinger cree en ello, debería poner en movimiento todos los medios a su alcance para que la Creación no sufra, la Madre-Tierra con sus minerales, animales y reinos de la Naturaleza. Entonces debería trabajar con todas sus fuerzas contra la tortura y matanza de los animales. Como superior eclesiástico debería prohibir el comer carne.

El cardenal Ratzinger opina que Dios habla a través de Su Creación. Esta declaración, tomada como tal, puede ser afirmada. Pero ¿sabe el cardenal de qué habla? Si un hombre ha captado en su interior un poco del “lenguaje” de Dios a través de Su Creación, ésto se muestra también más y más en su comportamiento, por ejemplo en sus costumbres del comer y otras cosas más. Si por tanto es cierto que Dios habla a través de Su Creación, entonces lógicamente no deberíamos explotar la Madre-Tierra, no deberíamos ultrajar la naturaleza, ni torturar a los animales ni matar ni consumir los trozos de sus cadáveres.

 Las llamadas Iglesias cristianas han enseñado durante casi dos mil años un Dios que no existe. Fue y es una escultura nacida de la creencia pagana en dioses, y que fue esculpida y hábilmente ensalzada y comercializada. Y ahora, como la feria del mundo entra en su última hora de venta, el “Padre Santo” de Roma lleva a juicio a sus hasta ahora creyentes.

En base a la declaración del Papa publicada en el periódico alemán “BILD” del 13.12.2002 y a la prédica del cardenal Ratzinger reproducida en el periódico “WELT am Sonntag” del 22.12.2002, he vuelto a reflexionar sobre la historia de la Iglesia, dando por tanto una mirada retrospectiva. Las Iglesias cristianas no han sido otra cosa que un ejército belicoso, que con astucia táctica incluyeron al Estado en sus planes, para no sólo quitar de en medio o denigrar a las personas que no eran obedientes a la Iglesia, sino también procediendo contra toda criatura en los bosques, en y sobre la tierra, en los mares, ríos, lagos y en el aire.

¿Qué o quién era la Iglesia desde el principio, cuando Constantino la convirtió en Iglesia oficial del Estado - qué o quién es ella hoy? Lo que he deducido para mí, es mi reconocimiento. No deseo influir sobre nadie. Pero cada uno puede reflexionar sobre ello y tener en cuenta el siguiente aspecto: Guerra contra la Madre-Tierra.

Una gran parte de los hombres -sobre todo las personas que tienen en alta estima las tradiciones y siguen siendo prisioneras del egoísmo- han olvidado cómo se piensa de forma clara y lógica. Se han convertido en imitadores, que, como los lemings, hacen sin pensar lo que otros les muestran y prescriben, que por su parte son también prisioneros de la irracional fiebre tradicional de los sentidos. Quien no rompe la atadura de las tradiciones queda atado a los que propician las tradiciones, que en muchos casos se hallan en un “estado de santidad”. Quien se orienta por la tradición eclesiástica, es automáticamente partícipe de las huestes belicosas que torturan, matan, despedazan todo lo que se halla en y sobre la Tierra, es decir, que asesina - en aras de la tradición.

Lo que tiene que ver con lo de la santidad lo admitió a su vez con sorprendente claridad el cardenal Ratzinger el 12 de Enero de 2002 en el segundo canal de la televisión alemana. En este programa se trataba de los crímenes cometidos por la Inquisición contra Giordano Bruno, cuya sentencia de muerte también fue firmada, entre otros, por uno que luego llegó a ser Papa (Pío V) y uno que posteriormente fue canonizado como santo (Bellarmino). Ratzinger dijo al respecto en aquel  programa: “De aquellos que lo autorizaron se trataba por cierto también de santos que vivían en una profunda relación interna con Dios, viviendo también una cercanía interna con Jesús, con Su palabra, y sin embargo, por causa justamente de aquel contexto histórico padecieron de una ceguera de partes de su conciencia que tiene que horrorizarnos”.

Los santos de la Iglesia padecen por tanto de ceguera de partes de su conciencia, de forma que incluso son capaces de asesinar. ¡Qué escarnio de nuestro Padre celestial, del Unico Santo y eterno, cuando los que inducen a asesinar son declarados santos!

Karlheinz Deschner escribió (1986) en su libro “La Iglesia ofendida”: “Helvecio lo sabía: Cuando se leen sus leyendas sobre santos, se encuentran los nombres de miles de delincuentes declarados santos”.

 ¿Hemos reflexionado como cristianos sobre lo que significa el fratricidio? Una y otra vez escuchamos cómo a causa de la guerra a muchas personas se les quita la vida terrenal. Según la enseñanza cristiana todos los hombres son hermanos y hermanas entre sí. En la guerra el hermano asesina a su hermano. ¿Es ésto cristiano? En la actualidad un gran ejército de hombres se está ejercitando para volver a cometer fratricidio.

En muchos ámbitos de la Madre-Tierra se practica por tanto la lucha contra el hermano, contra la hermana y contra la Madre-Tierra. Con ese objeto también surcan los mares barcos y portaviones gigantescos que portan a bordo pesados armamentos y cañones, también aviones de los más modernos, que son pertrechados con armas muy refinadas, que, cuando el general lo ordena, no sólo destruyen pueblos y ciudades, sino que causan también muerte, sufrimiento y necesidades a hermanos y hermanas. El estruendo ensordecedor de esas máquinas actúa de forma perturbadora sobre los elementos de la Tierra. El ruido agresivo de los aviones, cohetes, tanques, máquinas pesadas y similares hace estallar el aire. Los bombarderos portadores de muerte no sólo quitan la vida a muchos hombres y animales. Estremecen también a la Madre-Tierra y abren gigantescas heridas en forma de cráteres en los planetas. ¿Cuánto tiempo seguirá soportando esto la Tierra ultrajada?

Sobre los mares no flotan sólo barcos de guerra; también enormes barcos petroleros apestan el aire y vierten al mar el petróleo de forma visible o sin que nadie se percate de ello. Recordemos las últimas catástrofes llamadas pestes del petróleo. También en este caso vivimos una guerra bestial contra los mares y los animales acuáticos, los peces, cangrejos, moluscos, ballenas, focas, aves marinas, plantas marinas y muchos otros seres vivos del medio acuático. Si pensamos en los grandes pesqueros debemos saber que innumerables peces mueren asfixiados penosamente en los barcos de captura. Y aún hay más crueldades causadas por el monstruo hombre: se mata a golpes a las crías de las focas para obtener su piel. Los cangrejos son hervidos vivos, otros habitantes del mar son despedazados con explosivos en el agua. Sus cadáveres son cocinados para el bienestar del hombre vicioso de placeres. El caníbal y bandido llamado hombre devora entonces en mesas bellamente decoradas los trozos de cadáver presentados de forma estética y bien condimentados. Pensemos también en los residuos tóxicos de los reactores atómicos y de las plantas industriales. De forma global se puede calificar al hombre como la muerte que va de un lado a otro para destrozar todo lo que da la Tierra. Y el cardenal Ratzinger dice que Dios nos habla a través de Su Creación. ¿Es acaso lo arriba expuesto la respuesta de los hombres?

 Si se toma en cuenta que se gastan miles de millones en cohetes y satélites hay que preguntarse: ¿Posee acaso el hombre todavía una conciencia? Muchos cohetes y satélites explotan, partes de ellos se queman y extinguen o caen de regreso a la Tierra. El espacio que está encima de la Tierra se ha convertido en un vertedero y un cementerio de chatarra para experimentos luciféricos. Mientras se gastan miles de millones en ello, en el Tercer mundo mueren de hambre millones y millones de personas.

Para que lo luciférico no se vuelva de inmediato visible, se disfraza de misericordia y mendiga entre los hombres de la clase media y entre los pobres, a favor de los más pobres. Los ricos se quedan en su cofre mágico y de trucos en sus tradiciones. Muchos de estos “hábiles pedigüeños” envían cartas para mendigar ayuda o invitan a una llamado concierto benéfico, para recolectar dinero para los pobres en el Tercer mundo. ¿Cuánto dan los ricos, y sobre todo el becerro de oro que posee miles de millones, la Iglesia? Sólo tanto como para que no perjudique a la cuenta corriente o para que no se desvalorice el becerro de oro.

Téngase en cuenta que esta Iglesia indeciblemente rica mendiga también a favor de los pobres. Ninguna persona se hace consciente de cómo la Iglesia rica y mendigante se instaló en otros pueblos, cristianizando a la fuerza a las personas, por lo cual hoy muchos seres humanos tienen que conformarse con el cayado de mendigo.

Si de su cuantiosa fortuna las Iglesias diesen una suma considerable a los necesitados, más de uno podría creer que éstas habrían cambiado. ¡Los altos jerarcas de este régimen que posee miles de millones mendigan sin embargo a favor a los necesitados ante su pueblo de feligreses!

 Queridos hermanos, queridas hermanas, queridos amigos, si lo deseáis dejad que surjan en vuestra consciencia más imágenes: Guerra contra el mundo animal. Millones y millones de animales son mantenidos en ghettos. Apretujados en espacios muy reducidos, sin luz natural ni aire suficiente, son cebados con pienso que ha sido elaborado con los cadáveres triturados de sus propios hermanos despedazados, que fue mezclado con hormonas y más substancias químicas que tienen el objeto de incrementar la ganancia por la venta de carne. Para que el llamado ganado para la matanza se multiplique con rapidez, se interviene en la reproducción natural. Por medio de hormonas y feromonas se convierte a los animales en máquinas engendradoras para la descendencia animal del ghetto.

Cuando los animales están maduros para ser matados, el celador del ghetto los carga en el camión para ser transportados a las cámaras de la muerte, donde el verdugo de animales los derriba con un mazo, los mata, cuelga y despedaza, lo que para las criaturas afectadas significa torturas indecibles, pánico, miedo... El buitre hombre se abalanza entonces sobre la carroña y consume con placer, tal vez a la luz de las velas, los trozos de cadáver desenganchados y condimentados.

Ya a lo niños, algunos de los cuales se rebelan instintivamente contra el consumo de carne, se les inculca: “Comer carne no es nada malo - siempre ha sido así, es muy normal”. Es “tradición”. Cortar la cabeza a las gallinas, a los patos, a los gansos, a los pavos, etc., arrancarles las plumas, condimentar sus cuerpos y comérselos no es sino una tradición.

Queridos amigos, si leéis mi carta y en vosotros, en vuestros corazones, surgen las imágenes de los hermanos animales esclavizados, torturados y despedazados, preguntaos cómo queréis comportaros con la vida.

¿Por qué las Iglesias no informan acerca de esta masacre de animales, cuando el cardenal Ratzinger opina que Dios nos habla a través de la Creación? ¿O es que los animales y la naturaleza tienen tal vez que sufrir tanto porque los animales no pertenecen a ninguna institución eclesiástica y por ello no pagan impuestos a la Iglesia? Aquel que no rinde su tributo a la Iglesia es excluido por ésta. Los animales son dejados a merced de los cazadores, del verdugo y de los consumidores de carne.

Guerra en el bosque y en los campos. El ladrón desalmado y brutal que es el hombre, ha quitado y sigue quitando para sus propios fines espacio vital a los animales y los convierte en víctimas. El hechor, el ladrón hombre, que ha robado a los animales, ha dispuesto a cazadores para que disparen a las víctimas, a los animales, porque supuestamente han sobrevivido demasiados de ellos. Los hechores andan sueltos. A las víctimas, a los animales, se les dispara por la espalda, se les atrapa en trampas y se les mata. La carroña, los trozos de cadáver, son a su vez quitados de en medio por el buitre hombre. Si se ha matado a un gran número de animales, es decir, si se les ha asesinado, el denominado “sacerdote” imparte su bendición en la misa de san Huberto, patrono de los cazadores - ¿a quién? ¿A los cazadores que han llevado a cabo semejante hecho? ¿O tal vez a los animales despedazados, para que sus trozos de cadáver sean más gratos al paladar de los creyentes de la tradición?

Un cordero que va corriendo despreocupado, que salta y brinca en el prado con sus compañeros de juegos, que dócilmente se deja acariciar por los niños - ¿Cómo se convierte después en cordero pascual? Queridos amigos, dejad que esta monstruosidad surja en imágenes en vosotros. Mi pluma se rebela ...

Las víctimas son asesinadas, los hechores, los hombres, se reproducen. Sin embargo, si muere uno de estos contemporáneos tan brutales, y aunque sea en presencia de la “Madre Iglesia“, su alma, a pesar de la “extrema unción” no entra en el Reino de Dios, sino que regresa una y otra vez, porque siendo hombre no acogió la enseñanza de Jesús, el Cristo, y no recorrió el camino hacia la vida.

La película de la guerra contra la Madre-Tierra no se corta. En la ley de siembra y cosecha, que el hombre mismo ha creado, se registra todo de forma cósmica en todo detalle, y a cada causa, en tanto no sea reconocida, arrepentida y purificada, le llegará su efecto.

Guerra contra bosques y campos. El señor del bosque, el hombre, tala sin consideración a los hermanos árboles o incendia bosques enteros para satisfacer su avidez por obtener ganancias. Le es indiferente que al mismo tiempo se queme a miles de millones de seres vivos bajo dolores indecibles. Los árboles que le molestan son talados para quepan crecer otros nuevos para su provecho y ganancia, y que más tarde correrán la misma suerte que los otros. Y la Iglesia, que supuestamente es la Iglesia de Jesús, calla. ¿Cuántos de los llamados árboles navideños son cortados? Una usanza pagana. El cardenal Ratzinger opina: Dios habla a través de Su creación. ¿Es tal vez la costumbre pagana de cortar “árboles navideños” la respuesta de los cristianos de Iglesia? Un pino se convierte en “árbol navideño” cuando se le quita la vida. Durante unos días o semanas tiene tiempo para expirar, adornado con cintas de oro o plata, con velitas y bolas brillantes – y después se le tira a la basura. ¿Quiso Cristo ésto? ¿Lo mandó El así? ¿Por qué se hace entonces? - ¡Cristo es el Espíritu de la vida!

Guerra contra los campos de la Madre-Tierra. El agricultor asesina a animales grandes y microscópicos por medio de substancias químicas y fecales, estiércol y abonos líquidos. La Iglesia calla - y dice: “Dios calla”.

¡El no calla! El dice, por ejemplo –como fue publicado en cassettes y en el libro “El Espíritu universal, DIOS, habla en nuestra época directamente a través de Su profetisa. El no habla con las palabras de la Biblia“:

“¿Cómo os queréis volver a convertir en hijos de Dios? Mirad vuestros campos. Abonos, insecticidas -tomo vuestras propias palabras. Torturáis y maltratáis a vuestros campos. Cuando la Tierra os lo devuelve y enfermáis, ¿inculpáis a Dios? Inculpad al dios de los mundos inferiores. El lo quiere así, y vosotros al fin y al cabo también, pues le servís a él.

La Tierra Me llama a Mí, el Creador, pidiendo misericordia, libertad. ¿Qué hacéis vosotros? Vosotros Me inculpáis a Mí – quejaos sin embargo ante aquel al que servís y por el que os dejáis inspirar ... ”

Y: “Muchos de vosotros decís que los animales tienen enfermedades contagiosas. ¿Y quién se las ha contagiado, Dios o el hombre? Vosotros acogéis estas informaciones y vivís en vuestros cuerpos físicos las enfermedades contagiosas. ¿Quién tiene la culpa? ¿Dios o vosotros mismos?

Ved todo esto en vuestras imágenes. Al animal en vuestros mataderos, colgado, -que es lo mismo que ahorcado– mientras sangra y siente.

Animales en lugares estrechos. Ellos sufren. Sentidlo.

Animales en los llamados transportes de animales, Sentid cómo más de un animal perece de una manera horrorosa.

Sentid en vuestros laboratorios. Experimentos con animales. Aquí una inyección, allá otra inyección, mantenidos y observados en espacios muy estrechos.

Si a vosotros os pasara todo esto, si os sucediese todo esto, ¿qué diríais entonces? Vosotros experimentaréis todas estas imágenes, y de acuerdo a cómo hayáis participado experimentaréis los dolores, las torturas vividas por animales, plantas y minerales.

Si los golpes del destino os sobrevienen en la existencia terrenal, Me acusáis a Mí. Quejaos ante el dios de los infiernos y ante sus dioses, a los que habéis servido y todavía servís sin tener consideración con la vida. Y así de desconsiderados sois también con vuestro propio cuerpo físico, y también con vuestra alma, que a más tardar en los ámbitos de purificación padecerá oprobios, pues de acuerdo con su participación ella tiene que experimentar lo que el hombre ha permitido que suceda en este mundo. ¿De qué os sirve vuestro silencio? ¿De qué sirve vuestro protestar?...

Muchos hombres son duros de corazón y no tienen misericordia. Ellos siguen siendo duros de corazón y no tienen misericordia - ¿y en las últimas horas de su existencia física ¿Me llaman a Mí? Oh ved, los Mandamientos dados a través de Moisés no os fueron dados para las últimas horas de vida, tampoco el Sermón de la Montaña de Jesús. Estas legitimidades para una vida superior os fueron dadas para vuestra existencia terrenal, para que reconozcáis vuestros pecados, para que con la ayuda del Espíritu redentor, el Cristo de Dios en vosotros, os arrepintáis de los pecados que habéis reconocido, los purifiquéis y no volváis a hacer más estos pecados. Esto es crecimiento hacia la vida interna. Para ello no es necesario un intermediario. Para ello es necesario un entendimiento claro que todavía sepa sopesar lo que es bueno y lo que es deshonesto ...”

 El pensamiento de la Caída, de destruir y hacer desaparecer todo, está aún en las cabezas de muchos - claro, si el hombre quiere dominar a Dios.

A las instituciones llamadas Iglesia por lo visto esto les viene bien, pues cuando el Papa dice que Dios se ha retirado a los Cielos, entonces Dios estaría en retirada, y el desalmado bandido y asesino, el hombre, avanzando. Esto sería un triunfo para las fuerzas que están detrás de la perfidia humana y hacen anunciar la retirada de Dios. Entonces habrían dado un paso muy prometedor, acercándose a su meta de vencer a Dios.

Desde la Caída al pecado, que está dirigida contra Dios, existe el deseo de las fuerzas contrarias a Dios de disolver todas las formas. Esto significaría: La muerte de todas la criaturas de Dios en la Madre-Tierra, en los bosques, sobre y en los campos, en las aguas, en el aire. La muerte de la masa de la humanidad, de forma que tan sólo queden unos pocos para convertirse en los señores de la Creación, los que aún quieren hacer volar por los aires el planeta Tierra antes de ir como seres espiritualmente muertos al reino luciférico. Pero esto no sucederá, pues Dios, el Creador omnipotente, dijo: La Tierra es Mía.

El mundo está ante el colapso. El régimen luciférico cree que puede destruir la Madre-Tierra. Desplaza grandes macizos montañosos completos y realiza enormes desplazamientos de masas de tierra. Altera las venas de agua de la Tierra con la construcción de canales de agua artificiales y con la instalación de enormes presas. La tierra es ahuecada por medio de perforaciones y minas y muchos desatinos más. El régimen luciférico quiere acabar con la Tierra. Si no le resulta el dominio del planeta, entonces echa mano a sus terribles arsenales de armas atómicas que están instalados por todo el mundo, para hacer volar por los aires a toda la Tierra.

 No obstante: A pesar del “vaticinio” papal, Dios no se está retirando a los Cielos. Dios es la vida, también en cada rinconcito de la Madre-Tierra. La Madre-Tierra no puede ser destruida, pues el Espíritu del infinito es absoluto y perfecto.

¡Cristo es el vencedor! El vencerá también a los guerreros luciféricos, pues el Espíritu del infinito, que actúa también en la Madre-Tierra, es más fuerte.

Se está llegando al punto en que todo puede dar un vuelco definitivo, pues el sufrimiento de la Madre-Tierra es inconmensurable. Sufren los elementos; sufren y se quejan muchos hombres; sufre de forma indecible el mundo animal y vegetal. Las heridas de la Madre-Tierra duelen.

El Papa Juan Pablo II anunció de forma inequívoca la declaración en quiebra de su Iglesia. Para las personas con un espíritu atento, las instituciones Iglesia dan a conocer ahora de qué espíritu son hijas.

A pesar de todo ello, por de pronto el crucero acorazado de la Iglesia continúa su rumbo, porque los lemings siguen tambaleándose en la embriaguez de los dogmas y no reconocen por qué el acorazado aún lleva a bordo el crucifijo con el cuerpo, aunque Jesús, el Cristo, resucitó hace ya 2.000 años. ¿Es ésto sólo tradición - o algo más? ¿Por qué bendice el crucero acorazado las armas de los guerreros? ¿Porque es tradición - o...? Jesús dijo algo diferente: “Pues quien tome la espada, por la espada perecerá”. ¿Por qué las fiestas eclesiásticas más importantes, Navidad y Pascua de Resurrección, son las matanzas más grandes? ¿Porque es tradición? Innumerables árboles, que son “elevados” a la dignidad de árboles navideños, son talados para la magia navideña pagana. ¿Por qué? ¿Porque es tradición, o...? ¿Por qué se celebran las misas de san Huberto, en las que los cazadores y sus armas portadoras de muerte reciben la bendición de la institución Iglesia? ¿Porque es tradición, o...?

La Madre-Tierra con sus animales, con su naturaleza y sus minerales no quiere la bendición de las instituciones eclesiásticas. ¿Por qué será? La Madre-Tierra tampoco quiere recibir bendiciones de las Iglesias. ¿Por qué será?

A la pregunta “¿Por qué será?” cada vez más personas se dan a sí mismas la respuesta. De forma intuitiva obedecen las palabras que están en el Apocalipsis 18,4: “Salid de ella, pueblo Mío, para que no perticipéis de sus pecados ni recibáis nada de sus plagas!”.

 Queridos hermanos, queridas hermanas, queridos amigos - ¿Cómo seguirá todo?

Para concluir, unas palabras de nuestro hermano divino y Redentor Cristo de su poderosa manifestación Esta es Mi Palabra. Alfa y Omega. El evangelio de Jesús. La manifestación de Cristo que entretanto conocen los verdaderos cristianos en todo el mundo:


“Son una y otra vez los mismos, los que Me persiguen a Mí en los Míos, pues a pesar del “está consumado” sigo siendo la espina en los corazones de los que desean mantener y ampliar el Estado de los demonios. En el tiempo actual (1989) son nuevamente los escribas y los que les siguen ciegamente entre las autoridades eclesiásticas y mundanas. También ellos incitan al pueblo, con falsedades, contra los seguidores del Cristo.

Pero todo llega a su fin. Lo que sucedió en los casi dos mil años habidos, trae ahora sus efectos y se abate sobre los que durante dos mil años han seguido comportándose como en Mi tiempo de Jesús de Nazaret. También hoy tienen miedo de perder su posición y su prestigio; pero su poder está llegando paulatinamente a su fin -los efectos de sus causas se están abatiendo con fuerza sobre ellos.

 La posición de las fuerzas antagonistas se vuelve cada vez más débil. Los actuales escribas, fariseos y autoridades estatales y eclesiásticas gritan como quien se ahoga. Sienten que la marea que los barrerá ya está llegando. Lo que durante dos mil años fue construido erradamente en Mi nombre, está desapareciendo: un  poder que ciertamente se ha llamado y se llama cristiano, pero que no lo ha sido ni lo es, que ha abusado y abusa de Mi nombre, Cristo, de múltiples maneras.

El Nuevo Tiempo está despertando, y surgirá de las ruinas del pasado... ”

 Queridos hermanos, queridas hermanas en Cristo. Con ésta mi carta -que es algo más larga de lo que estaba previsto- no deseo adoctrinar a nadie. Mi corazón está apesadumbrado cuando pienso en el amor de nuestro hermano divino y Redentor y en los muchos hombres conducidos al error, pero también en la Madre-Tierra con sus animales, plantas y minerales.

Mi deseo más profundo es que aún muchas personas reflexionen sobre su vida terrenal y encuentren el camino hacia Cristo, que es el amor y la unidad. Quien encuentra en sí al gran Espíritu del infinito, siente en su corazón cómo sufre la Madre-Tierra y todas las formas de vida que ella mantiene.

 En profunda unión interna

 Gabriele

 P.D.: Ahora mismo acaba de caer en mis manos un texto de una canción del conocido cantante alemán Reinhard Mey, del que no quisiera privaros.

 En la Constitución de la República Federal de Alemania se dice: “La dignidad de la persona es inviolable”. Yo afirmo: ¡La “dignidad” de la persona se va volviendo día a día más visible! Reinhard Mey, en su canción “La dignidad del cerdo es inviolable”, muestra de forma drástica hasta qué punto ha llegado la humanidad.

 Reinhard Mey:

La dignidad del cerdo es inviolable*.

 “Fue en un cajón estrecho

de acorde a su rango, de cemento, bien hecho,

donde abrió los ojos a la bombilla que al mundo alumbraba.

Era la cerdita número cuatro de cuatro nuevas cerdas,

otras tres yacían tendidas sobre ella,

era tanta la apretura que casi se asfixiaba.

Ya a los dos meses de mamar a destajo

vino alguien llevándose a la madre - y ya no la trajo.

Pero aún al irse borrando lo poco que recuerda

le venían a la mente a la joven cerda

las palabras de su madre:

La dignidad del cerdo es inviolable,

la dignidad del cerdo es inviolable.

 

El calabozo en su hogar se convirtió,

en aquel punto, un día tras otro, allí vivió,

y siempre sobre sus propios excrementos se sentó.

La fina nariz, el hedor,

se volvió triste, enfermó;

inyecciones hubo, cuando enferma cayó.

¡A parir! se le ordenó;

ésto nunca lo aceptó,

que la vida del cerdo sólo cría de puerquitos y cebamiento era.

Y cuando su voluntad doblegada fuera,

recordaba, cuando decía la madre:

La dignidad del cerdo es inviolable,

hija mía, la dignidad del cerdo es inviolable.

 

Entonces llegó el transporte de ganado,

y la tomó por las orejas y el rabo,

junto con sus compañeros de desgracias.

Todos temblaban y gemían de miedo,

y viajaron durante horas de pie postrados,

aún más apretados que de costumbre, estando encerrados.

El cerdo es listo, de forma que ya intuye

lo trágico de la situación, pero no huye.

Sabía que era su última parada.

En seguida reconoció el matadero,

y partió sin ofrecer resistencia al carnicero.

La dignidad del cerdo es inviolable

la dignidad del cerdo es inviolable.

 

Nunca vio el cielo azulado,

nunca pudo estar en un prado,

nunca se sentó sobre paja seca,

nunca se volteó en el barro, ni en la hierba,

ni se apareó alegre y fresca.

¡Cómo podría yo comer este montoncito que da pena!

Con el menú del restaurante en la mano pienso un rato

y miro más allá de mi propio plato,

no olvido las imágenes, no puedo con la cena.

No quiero, pobre cerdo,

ser partícipe de tu sufrimiento,

sólo por haber aquí comido.

Y en adelante pido,

con colifor gratinada ser servido.

La dignidad del cerdo es inviolable,

la dignidad del cerdo es inviolable”

 

Nota:   La rima del texto en alemán ha sido adaptada en lo posible al castellano por los traductores.

 

Cartas de Gabriele

 

 

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