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de Gabriele Nr. 3

¡“Id y enseñad..., y después bautizad“!



El hecho de que las instituciones eclesiásticas impongan la falta de libertad a sus creyentes se hace visible en el bautismo de los niños. La Iglesia trata una categórica e importante declaración del gran maestro –totalmente clara para todos aquellos que pueden pensar– de una forma abiertamente opuesta. En sus Biblias se escribió y sigue estando: “Por ello id y enseñad a todos los pueblos. Bautizad en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enseñadles a hacer todo lo que os he mandado”.

Así lo enseñó, debidamente interpretado, Jesús, el Cristo. Versiones más modernas de la Biblia lo formulan de forma diferente: “Y por eso id y haced discípulos a todos los pueblos: bautizadlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enseñadles a que ellos hagan todo lo que os he mandado”. Esta declaración dice claramente que primero se debe bautizar y después hay que enseñar. Así lo lleva a cabo la Iglesia desde siempre; de forma contraria.

Aquí se confrontan las afirmaciones. ¿Quién tiene que creer ahora qué? El camino más seguro es vivir según los Mandamientos de Dios y según las enseñanzas de Jesús, entonces puede venir el Espíritu de Dios sobre los hombres y bautizarles con el Espíritu del amor a Dios y al prójimo, con la libertad en Dios. Por lo demás: Jesús se hizo bautizar por Juan el Bautista con agua. Jesús era adulto y pudo elegir libremente.

El bebé no puede comprender las enseñanzas divinas y por ello no puede elegir libremente. “Por ello id y enseñad a todos los pueblos” es el Mandamiento de Jesús de enseñar a los hombres que comprendan Su mensaje. El que lo acepte y viva conforme a ello recibe el bautizo, el Espíritu de la verdad. Dios dio a los hombres los Diez Mandamientos. Dado que la Iglesia no los cumple, tampoco está legitimada para bautizar a los hombres en nombre del Espíritu de Dios, ni a bebés ni a adultos.

 La sabiduría de Dios da testimonio de la libertad que Dios expresa en Sus Mandamientos cuando dice: “Tú debes”. La Iglesia por el contrario enseña que quien no está bautizado cae en la oscuridad eterna.

 

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