Usted está aquí: Página inicial > Profecía > Publicaciones > Cartas de Gabriele > Cartas
de Gabriele Nr. 3

“Los que se van”, al servicio de los
expertos en difamación



En la obra del Señor, en Vida Universal, hubo desde el principio personas que abandonaron la comunidad de aquellos que se habían decidido a seguir a Cristo en su interior y en su obra de acción. El uno u el otro aceptó por de pronto un empleo en una de las empresas llevadas por los cristianos originarios, cuyo personal estaba de acuerdo en trabajar y en vivir juntos conforme a los Diez Mandamientos y al Sermón de la Montaña.

Después de un tiempo, más de uno notó que no quería seguir cumpliendo lo acordado y se fue. Contra eso no hay nada que decir. Pero más de uno se fue sin haberse reconciliado antes con su prójimo. Con frecuencia se llevó consigo amargos reproches y no rara vez creó después una justificación y una satisfacción oportunas, llevando personalmente su pólvora hacia allí donde ésta encontró numerosa y variada aplicación como munición en campañas de difamación.

Conforme a eso se tomaron también asuntos internos de las empresas como motivo para denunciar a Vida Universal, a pesar de que ésta, como obra de enseñanza y aclaración, no tiene nada que ver ni con la organización de empresas ni con la conformación de la jornada de trabajo.

 Así algunos hermanos en las empresas valoran más las enseñanzas del Sermón de la Montaña que otros que han abandonado la empresa de Cristo, porque sus semejantes en la empresa les mostraron el espejo que reflejaba un com­portamiento no cristiano.

En la convivencia entre personas siempre ha habido y hay desavenencias. Puede que el uno crea saberlo mejor que el otro, y si los involucrados no ceden ni encuentran una base para el perdón, entonces hay una intensificación del problema, un conflicto, sobre todo cuando uno quiere tener una novia a la vez que tiene una mujer, que también trabaja en una de esas empresas, lo cual está en contra de la enseñanza ética cristiana. Si en relación a este deseo se aconseja a un corresponsable de la empresa a que abandone la empresa, porque eso no corresponde a la ética y moral elevadas y a los principios del Sermón de la Montaña, entonces en algunos casos éste se alió con aquellos que eran y son receptivos para maliciosos argumentos contra Vida Universal, para aprovecharlos en llevar a cabo nuevas discriminaciones.

Otro, por ejemplo, endeudó a la empresa sin hablarlo con sus compañeros de trabajo. Por ello se le llamó la atención. La consecuencia fue que abandonó la empresa. Otro por su parte aportó dinero. Como se le alabó demasiado poco por este gesto, lo volvió a sacar de la empresa exponiendo el caso ante la opinión pública. El implicado hubiera recibido el dinero de todas maneras, pues se trataba sólo de una participación de capital. Pero para él eso no era lo deci­sivo, pues se quería desahogar públicamente exponiendo a la vergüenza pública a antiguos hermanos y hermanas, en cuyo caso fue y sigue siendo mezclada siempre la obra de enseñanza Vida Universal.

Cosas parecidas experimentaron y experimentan una y otra vez las personas que no permiten que se abuse de la vida en el Espíritu de Dios con arbitrariedades individuales. Más de uno que no estaba dispuesto a reconciliarse y creía tener razón, se dejó honrar públicamente por expertos en la formación de opiniones como una heroica persona que “se iba”, abandonando todo y discriminando después públicamente junto con ellos a sus antiguos hermanos.

 Cada uno tiene que rendir cuenta por sí mismo por su modo de pensar, hablar y actuar.

En todo caso puedo decir con buena conciencia que lo que aquí he escrito es la verdad. Yo lo avalo y de ello puedo dar cuentas ante Dios, el Eterno.

 Queridos amigos, mi deseo y mis oraciones son que muchas personas despierten y encuentren en sí mismos al Espíritu de Dios, pues el reino de Dios está dentro de cada uno de mis semejantes. Deseo y rezo por que cada vez más personas alcancen y sientan la unidad con Cristo, que en todas partes late la vida – la vida en todos los planetas, la vida en todos los componentes del infinito, la vida en los animales, plantas y minerales, la vida en la Madre-Tierra. Le deseo a cada ser humano que se convierta en la persona que pueda decir : “Yo soy en mi mayor parte la imagen y semejanza de Dios”, pues eso deseó Jesús, el Cristo, cuando dijo: “Volveos perfectos como lo es vuestro Padre en los cielos”.

 El camino a la perfección no va a través de las instituciones eclesiásticas, sino que exclusivamente hacia el interior, porque el Reino de Dios está dentro de los hombres. Esa es la enseñanza central del Cristo de Dios y ese es el camino que siguen muchos seres humanos.

Sí, queridos amigos, a pesar de que este mundo vive una intensificación de los problemas hacia un desarrollo desastroso, a pesar de que lo luciférico está furioso y trae consigo sufrimiento, necesidades y perdición para muchos de nosotros los hombres y para innumerables formas de vida que sienten tan sutilmente en la naturaleza, vivimos en verdad en un tiempo bendecido, pues sabemos que Dios nunca nos deja solos. Cristo permanece en nosotros, en nuestra alma, y quien se dirige a El y hace más y más lo que Dios quiere, se acerca cada vez más a El, que es la verdadera vida.

Sabemos que Dios, la fuerza indestructible en todo, también en lo negativo que los hombres han creado y siguen creando, está presente. Aunque este mundo sea estremecido por terribles turbulencias, que le traerán sufrimientos infernales a muchos seres humanos y a los reinos de la naturaleza, Cristo será el vencedor, pues la luz es más fuerte que la oscuridad. A pesar de esta situación tempestuosa del mundo, el mensaje de Cristo rodea con su irradiación al planeta Tierra. Su palabra es accesible a todos los seres hu­manos en todos los continentes. El que pueda ser llamado a través del interior por Él, Cristo, comenzará a buscar la verdad, que, como ya hemos dicho, puede ser encontrada en todo el mundo en la palabra y por escrito. Si nos dirigimos a Cristo, experimentaremos así su fuerza que apoya y conduce.

Si aspiramos a seguir las indicaciones del Sermón de la Montaña en las situaciones de nuestra vida diaria, dejando por ejemplo a un lado la lucha contra nuestro prójimo, reconociendo lo combativo en aspectos cada vez más sutiles de nuestros sentimientos, sensaciones y pensamientos y venciéndolo con la fuerza del Cristo del interior, entonces Su luz brillará más en nosotros y así experimentaremos cómo Él actúa en la vida diaria de muchas maneras.

El que aprenda a experimentar y a sentir a Cristo en sí, ganará firmeza interna, independencia, seguridad interna y fortaleza, dones del Todopoderoso que son indestructibles, porque la fuerza, el amor y la sabiduría de Dios son duraderos.

Cristo es la paz que irradia y abarca todo lo bueno, lo divino. Permitamos que pueda ser así para que estemos unidos en el Espíritu de la verdad y entonces seamos felices.

Eso se lo deseo a cada uno de ustedes, queridos amigos, y a todos los seres humanos, pues entonces habrá paz.

Gabriele  Estimado lector :

 En su carta aquí publicada Gabriele sólo ha tocado ligeramente y en forma especial las actividades directas e indirectas de las Iglesias oficiales en contra de Cristo, contra la obra divina en la Tierra y contra el portavoz de Dios, contra ella, la profetisa de Dios, es decir que ha hecho alusión a ellas de manera extremadamente discreta. Por eso nosotros, los colaboradores, cristianos originarios de la Editorial DAS WORT (La Palabra), nos permitimos añadir algunos detalles que nos parecen importantes y que sacamos de un manuscrito con apuntes biográficos al que tenemos acceso, con el deseo de completar lo escrito.

 Ya que nosotros mismos trabajamos en la obra del Cristo de Dios desde 1979/1980, conocemos por propia experiencia lo que Gabriele escribe y nos parece que nuestros semejantes en todo el mundo deberían tener conocimiento de ello.

Nuestra hermana Gabriele siempre es muy discreta cuando se trata de hablar sobre su persona, sobre cómo le va o sobre sus méritos y su rendimiento. Ella es impersonal en el mejor sentido de la palabara, en el sentido espiritual, lo que quiere decir que Gabriele siempre piensa en sí misma en último lugar; incansablemente se esmera en contribuir a que les vaya bien a los demás. Como instrumento del Espíritu de Dios ha consagrado toda su vida a la gran y elevada tarea, que no sólo es muy amplia, sino que tiene una importancia cósmica extraordinariamente extensa, y para cuyo cumplimiento dio su sí a Dios.

La mayoría de las veces Gabriele no habla de lo que sien­te. Por esto, tanto más nos alegramos nosotros de transmitir a los lectores de la carta de Gabriele N° 3, con sus siguientes palabras, una ligera idea de cómo ha experimentado y vivido Gabriele los acontecimientos en y alrededor de Vida Universal.

En sus apuntes autobiográficos, Gabriele escribe, entre otras cosas, que antes de comenzar su labor de profeta fue instruida por Cristo y el Querubín de la Sabiduría divina sobre lo que se le avecinaba:

 “Me advirtieron de los insultos y la marginación que vendría por parte de aquellas personas que no admitirían la palabra de Dios a través de mí, que me rechazarían por soberbia y arrogante. Me advirtieron de las instituciones eclesiásticas, las cuales querrían arruinar mi existencia a través de los denominados encargados de sectas, con periodistas y reporteros dispuestos a complacerles, calumniándome, poniéndome en ridículo, difundiendo mentiras sobre mí, y de que difamarían la obra de Dios, que al comienzo se llamaba La Obra de Jesucristo “Nuestro Retorno“, y más tarde Vida Universal.

Tal y como me fue anunciado, así ocurrió. Después de que la autenticidad de la palabra de Dios a través de Su instrumento no sólo fuese cuestionada desde el principio por parte de las instituciones eclesiásticas, sino que simplemente fuese negada, fuertemente discutida y repudiada, los actuales fariseos y escribas se sintieron incitados a reaccionar de forma agresiva y desaforada. Más aún, iniciaron una vehemente arremetida con todos los medios que tienen a su disposición en la actualidad.

Se instigó al pueblo con expertos profesionales de la difamación, que se denominan encargados de sectas. Con calumnias, que sacaron de su cofre medieval, no sólo difundieron mentiras sobre los cristianos originarios –también sobre mí, que soy una cristiana originaria–, sino que esparcieron todo su repertorio medieval sobre la obra divina, con sus conocidas tácticas inquisitorias y con un refinamiento demagógico discurrido con gran sutileza, me expusieron a mí a la vergüenza pública. Con otra mentiras mordaces y calumnias inauditas se inmiscuyeron incluso en mi vida familiar. Toda su campaña medieval no sólo tenía como meta el que toda mi familia y parientes me dieran la espalda, sino que querían instigar también a otras personas: la obra divina tenía que ser eliminada a cualquier precio.

A mí me es consciente de que se trata de ciertas fuerzas anticrísticas, que a través de ciertas instituciones, llevan al fin y al cabo una lucha encarnizada sólo aparentemente contra mí, el instrumento de Dios, pues, en realidad están en contra de Aquel de cuyo nombre los aparentes cristianos hacen alarde, y cuya enseñanza del amor a Dios y al prójimo han traicionado de la forma más infame durante 2000 años.

En la actualidad ya no hay  hogueras ni guillotinas, pero hay periodistas y reporteros complacientes que trabajan para las instituciones eclesiásticas, y que publican y formulan sus publicaciones en los órganos de difusión, de tal forma que inflaman la hoguera y la guillotina en aquellas personas que les creen y que le siguen como siervos.

Con micrófonos y cámaras los reporteros se infiltraron en la atmósfera familiar, llegando incluso hasta las habitaciones de la casa, de modo que mi familia empezó a tener grandes preocupaciones y temores a eventuales campañas de difamación, que no sólo podrían hacer de sus vidas un infierno, sino que también les podrían hacer perder tal vez el puesto de trabajo, lo cual también ocurrió. Con la campaña persecutoria, un pariente perdió su puesto de trabajo, y el otro se vio obligado a dar la espalda a la obra del Señor, pues de otro modo también él hubiera hubiera perdido el puesto de trabajo.

Yo sufrí indeciblemente bajo esas pérfidas mentiras que fueron difundidas sistemáticamente por los calumniadores profesionales, sobre todo porque incorporaron también a mi familia a sus nuevos planes de modernas hogueras y guillotinas. Por todas partes estaban los encar­gados de la difamación, sus periodistas y reporteros al acecho …

Vida Universal es y seguirá siendo una obra libre, a pesar de que las instituciones eclesiásticas, siguiendo la antigua tradición, quieran acabar con las personas que quieren desvelar sus intrigas, a través de los inquisidores adiestrados por ellos, sus expertos en difamación, con sus logrados impedimentos, mentiras e inculpamientos.

Desgraciadamente, más de un juez sopla en el cuerno eclesiástico y deforma la balanza, emblema de la justicia, diciendo que se trata sólo del concepto de “expresión de la opinión”, en el caso de que los jueces estén fielmente unidos al catecismo católico, que entre otras cosas dice: ´La colaboración leal lleva consigo para los ciudadanos el derecho y a veces incluso la obligación de criticar de manera conveniente aquello que aparenta dañar la dignidad humana o el bien común´.

Los encargados de las sectas, periodistas y reporteros son todos sin duda alguna ciudadanos y con ello, según el catecismo, tienen derecho e incluso están obligados a ´criticar´ lo que quieran. Ya sólo la apariencia, independientemente de la opinión que tenga cada uno sobre lo que eso es, ya legitima según el catecismo la ´crítica´. Lo que es conveniente, lo dicen los jueces claramente: la ´expresión de la opinión´.

Según su sentencia se puede decir que es una expresión de la opinión lo que las Iglesias han hecho primero creer con habilidad, es decir, según la expresión de la opinión se puede seguir mintiendo de forma parecida a como lo hacen las instituciones eclesiásticas y sus encargados de la difamación. La obra del Eterno fue estigmatizada de ´secta´ por los inquisidores modernos que se hacen pasar por encargados de sectas.

Los cristianos originarios, así se denominan los cristianos libres en el Espíritu del Cristo de Dios, no pueden ser sec­tarios, a no ser que la casta de los sacerdotes de hoy tilde a Jesús, el Cristo, de sectario, igual a como lo hizo la casta de sacerdotes de antaño con Jesús, el Cristo. Si eso fuera así, las Iglesias serían todavía menos fiables de lo que hoy ya lo son.

Las instituciones eclesiásticas sólo se han elevado a sí mismas a la calidad de  grandes sectas porque hicieron que el Estado acabara con hombres y comunidades éticamente más elevados, a los cuales acabaron robándoles sus bienes.

Esas grandes sectas eclesiástico-institucionales se denominan hoy Iglesias estatales. En relación a eso cada uno se puede formar su propia imagen.

 Los expertos en difamación de las Iglesias tienen un bra­zo muy largo, que se convirtió en el foro de aquellos que públicamente querían ´saldar cuentas´ con hermanos y hermanas de las empresas de Cristo. Como medio para conseguir el fin, tomaron la herramienta de los encargados de las sectas, la discriminación, para calumniar a aquellos que en las empresas no permitieron su comportamiento, y que por ello habían recordado al entonces compañero de trabajo, que el acuerdo era mantener determinados principios éticos y morales. El foro de difamación dio entonces una vuelta a la redonda y también calumnió a su vez a Vida Universal, a pesar de que ésta no tenía nada que ver con los asuntos de las empresas.

Para los inquisidores de la actualidad esto fue y sigue siendo un bocado muy apetecido. Ellos, y los que por ellos han sido altamente estilizados y que se han retirado de Vida Universal, disparan juntos toda la basura eclesiástica, sus analogías, sobre personas y sobre la obra del Eterno y no vacilan en llevar a cabo los actos más ignominiosos. A pesar de que yo no sabía nada sobre esas situaciones, mi persona y Vida Universal fueron mezcladas en la misma incriminación. Esas calumnias y denigraciones también fueron maquinadas por los inquisidores de la Iglesia, a pesar de que la mayoría del material que se les ofrecía fueran mentiras, con las que aquellas personas que no habían podido realizar sus expectativas personales y sus ambiciosos planes, se querían vengar de la Obra de Dios y de otras personas.

Los juzgados también pusieron sobre tales cañonazos de mentiras el manto de la ´expresión de la opinión´. Muchas personas han difundido y difunden la mentira de las instituciones eclesiásticas y de sus encargados de sectas sin reflexionar sobre lo que dicen. Así se ha afirmado y se afir­ma que ´eso se puede decir porque los jueces lo han confirmado´.

La propagación consciente de mentiras tiene su método. La experiencia enseña que algo siempre queda en la consciencia de los demás; y así es también. Las personas que no piensan y que están atadas a las intituciones eclesiásticas hablan sobre Vida Universal de una forma más que des­pectiva, y denominan a la obra divina ´secta´ o ´UL´ (siglas de Universelles Leben, Vida Universal, en alemán. Nota de los trad.). Eso es un escarnio al Espíritu universal, que es la Vida cósmica”.

 Hasta aquí algunos pasajes de los apuntes autobiográficos.

Gabriele.

 

siguiente capítulo / índice de capítulos

 

 

© 2007 Universelles Leben e.V. • E-Mail: info@universelles-leben.orgImpressum