Mucho es posible cuando los amigos de los animales van con los ojos abiertos durante el día. Por ejemplo, en el camino al trabajo les puede llamar la atención un grupo de ovejas que mientras hacía un frío helado se encontraban al aire libre y sin cobijo alguno, y que tenían que traer sus crías al mundo en la nieve. Si en esta ocasión una resuelta amiga de los animales no hubiera intervenido, los pequeños corderos no habrían sobrevivido a la noche.
A las madres con sus hijos y a todas las demás ovejas se las pudo poner a salvo en la granja de misericordia “Hogar para los animales”, y se han recuperado bien. En las tierras pacíficas encontrarán su hogar definitivo. Allí ya se está construyendo un establo espacioso y muchos prados de pasto están esperándoles.
Todo empezó de la siguiente manera...
A comienzos de enero de 2003 había llegado del todo el invierno. Desde hacía algunos días reinaba un frío helado y también había nevado. Fue en un día de frío así, cuando una amiga de los animales nos llamó por teléfono a la granja “Johannishof”: había descubierto en el camino hacia el trabajo cinco ovejas con varios corderitos a su alrededor, en medio de un terreno despejado y sin protección. A juzgar por su tamaño, los corderitos tendrían sólo unos pocos días de edad.