Allí los hermanos construyen un tablado en el que poder ordeñar a la vaca madre, para dar la leche al ternerito.
También esto tiene éxito y el ternerito “Chasry” se vuelve más vivaracho de día en día. Cuando vemos que Chasry por sí mismo bebe una buena cantidad de la madre, todos respiramos aliviados: se ha conjurado el peligro. Después de contar esto al dueño, nos dice que el año anterior un ternerito murió, porque probablemente hubo las mismas dificultades, u otras similares.
En el tiempo transcurrido, trabajando día y noche, se ha vallado un prado grande en las tierras pacíficas, se ha construido un establo e instalado agua. La familia Maese puede mudarse...
Meter a los animales en un camión de transporte no resulta nada fácil. Seguro que aún está muy vivo en ellos el recuerdo del transporte de los miembros de su familia al matadero; pero mucha paciencia y la confianza en la ayuda de los seres de la naturaleza posibilitan el traslado al nuevo entorno.