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«El Profeta»
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Preguntando a la profeta de Dios



Lo fundamental en nuestro tiempo
para reflexionar y para el autorreconocimiento

La profetisa de Dios en Vida Universal escucha la voz del corazón. Es la voz de Dios, la voz de la verdad, que la profetisa nos transmite a nosotros los hombres en su lengua materna.

El profeta da a todos los hombres, »de acuerdo con las leyes divinas«, respuestas e impulsos para reflexionar acerca de las complicaciones y anomalías en este mundo. Pero también habla sobre su tarea y así también sobre sí mismo.

En esta edición un amigo de Cristo -así se denominan los Cristianos Originarios en Vida Universal- plantea a la profetisa de Dios en Vida Universal algunas preguntas:

 

Pregunta del amigo de Cristo:

Gabriele, ¿Por qué declaraste en el periódico »Christusstaat« que ahora te apartas de tus labores para hacer sitio a otros?

 

Respuesta del profeta:

La ley de Dios, la ley del Amor y de la Sabiduría, habla en mi corazón. Si los hombres hubiesen aprendido a captar lo que está dentro de las palabras, podrían entender más de una cosa que de otro modo les resulta incomprensible.

»Apartarse para hacer sitio a otros« significa para mí ponerme al lado de los que llevan la responsabilidad, no es ser el 'sitio' mismo.

En este mundo es muy habitual que las personas que están en puestos de responsabilidad sean el 'sitio' mismo, hasta que forzosamente son destituídas, o por enfermedad se ven obligadas a dejar el puesto. La consecuencia de ello es en muchos casos, que ningún otro responsable está en condiciones de hacerse cargo de las tareas del que ha abdicado o ha sido destituído, de forma tal que una parte fundamental del trabajo o del ámbito de responsabilidad pueda seguir llevándose a cabo sin dificultades ni deterioro.

En mis muchos años de actividad me mantuve ante muchos hermanos y hermanas para interceptar los ataques contra Vida Universal y también contra mi persona, porque los que estaban a mi lado aún tenían que crecer y fortalecerse. Dado que yo capto la voz del corazón, sé también cuándo ha llegado el momento en que los que están a mi lado pueden hacerse cargo de la responsabilidad, pudiendo yo ponerme a su lado. No se ha producido por tanto ni un cambio de poder, ni he sido obligada a abdicar, ni he enfermado. Sólo he cedido la preferencia a la generación sucesora estable, y me pongo así a su lado para seguir siendo un apoyo y ayuda para mis hermanos, hasta que éstos poco a poco lleguen a pensar y actuar según la voz de su corazón, y cumplan cada vez más las leyes de Dios.


Un profeta no se jubila. Por lo tanto, no me he jubilado, sino que he hecho lo que no sucede en muchos grupos: he preparado a portadores de responsabilidad, que seguirán llevando la gran obra de Dios y que pueden estar seguros de seguir teniendo a su lado a la voz profética del corazón. Muchos grupos y comunidades espirituales se disgregan al fallecer su fundador. En Vida Universal esto no será así, pues la voz del corazón, a la que sigo, ha tomado precauciones.

 

Pregunta del amigo de Cristo:

¿Significa ésto por tanto que la obra de Dios fue traída a este mundo por Cristo a través de la voz profética, a través de ti, y seguirá también siendo conducida a través de la voz profética del Cristo de Dios como hasta ahora?

 

Respuesta del profeta:

La obra de Dios, la Obra de Jesucristo Nuestro Retorno, de la cual nació Vida Universal, fue construida por Cristo a través de la palabra profética, partiendo de una pequeña célula, hasta que alcanzó una estabilidad mundial. La palabra de Dios llega a todo el mundo a millones de seres humanos a través del portavoz de Dios. Como ya he dicho antes: un profeta no se puede jubilar, seguirá cumpliendo la Voluntad de Dios según la voz del corazón, hasta que Dios lo llame o hasta que el arco de su vida terrenal se incline y la voz del corazón diga: ahora ha llegado para ti el invierno. Descansa y sé admitido en el reino de Dios.

Para mí ha comenzado el otoño, que trae consigo para mí ciertas fases de descanso, que son al mismo tiempo ritmos de acción de la siguiente generación. En mi otoño enseñaré a la generación sucesora la belleza del otoño y le mostraré lo que significa florecer en primavera, madurar en el verano, dar frutos en el verano tardío y en otoño, lo que significa dar buenos frutos y cómo se pueden ofrecer éstos al prójimo. Un buen árbol da buenos frutos, un mal árbol da malos frutos. Mi tarea ha sido entregar buenos frutos, y así lo sigue siendo aún.

Por lo tanto no estoy apartada de mis hermanos y hermanas, ni me he separado de ellos, ni he fallecido. Vivo, estoy como hermana entre mis hermanos y hermanas, y la voz interna vive en mí para todos los hombres en todos los pueblos de esta Tierra, para la siguiente generación, para un reglamento de empresas sano y cercano a la vida, según las leyes del Sermón de la Montaña.

 

 

Pregunta del amigo de Cristo:

¿Es decir que traerás las legitimidades divinas a esta Tierra para que también pueda haber una organización y dirección empresarial en el espíritu de Dios?

 

Respuesta del profeta:

Sí, con ello he comenzado ya. Desde hace ya tiempo doy a las generaciones siguientes las enseñanzas e instrucciones desde la voz del corazón. Mis hermanos y hermanas aprenden lo que significa establecer una comunicación positiva, establecer la unidad entre todos los miembros de la empresa y encontrar una justa ideología empresarial, basada en que los pensamientos de sus miembros son decisivos para el crecimiento o para la decadencia de la empresa.

La voz del corazón enseña a través de mí no sólo el Sermón de la Montaña de acuerdo con las palabras tal y como están escritas en la Biblia; la voz del corazón explica a través de mí las palabras del Sermón de la Montaña, mostrando así a los portadores de la responsabilidad en las Empresas de Cristo lo que significan los contenidos de las palabras. Nosotros, y con la palabra »nosotros« me incluyo a mí misma en las filas de los hermanos y hermanas, en la multitud de los seguidores del Nazareno, nos hemos dispuesto a aplicarnos diariamente para que se haga la voluntad del Señor y para que el reino de Dios venga más y más a la Tierra.

Aún hay mucho que dar y mucho más que hacer hasta que se cumpla el Sermón de la Montaña en todos los ámbitos de la vida y en todos los detalles, en las familias, en la vida con los amigos, en las conversaciones legítimas con los socios y personas interesadas. La voz del corazón enseñará a través de mí aún muchos detalles más, por ejemplo, lo que significa llevar al mundo una forma sana de vivir y de alimentarse, cómo los astros irradian a las plantas más diversas; cuándo ha de sembrarse y plantarse y cómo ha de ser preparada la tierra; que los astros y los elementos están en comunicación con cada semilla, con cada variedad de planta; qué tienen que tener en cuenta los agricultores, cómo han de trabajar los panaderos y cómo han de ser preparados todos los alimentos, para que el hombre sane o se mantenga sano. Estando al lado de la generación preparada para el profeta hay mucho que hacer aún. Así el otoño es para mí, el instrumento de Dios, una época creativa, que puede dar aún más sabiduría proveniente de la fuente de la Sabiduría divina.

 

Pregunta del amigo de Cristo:

Esto significa por lo tanto que tú das a los hombres, a todos nosotros, el ejemplo vivo de cómo una personalidad fundadora -sea en una comunidad espiritual o en una empresa o en la política- conduciendo y dando otorga ayuda e indicaciones a la siguiente generación. En tu caso esto significa además que el espíritu del Cristo de Dios es el iniciador y guía de Vida Universal.

 

Respuesta del profeta:

Tú hablas de »personalidad fundadora«. Estas palabras no las quiero utilizar en relación a mí, pues la Obra de Dios es la obra de los Cielos y no está fundada en una única persona, da igual cómo se llame en este mundo: personalidad o personalidad fundadora. Nunca me calificaré a mí misma como la fundadora, pues si fuese así, sería una obra de seres humanos, que algún día perecería.

La Obra de Dios es la roca Cristo. Quien se basa en la roca construye con muchos otros el reino de Dios en la Tierra; pero el fundamento es la roca. Es Cristo.

Dado que el mundo espiritual no habla el idioma de nosotros los hombres, necesita de un portavoz. Yo fui preparada como tal por el mundo divino. La preparación fue para mí como ser humano un tiempo difícil, pues una y otra vez tuve que suborbinar mi voluntad demasiado humana a la voluntad de Dios, es decir, inclinarme con humildad ante Aquel que sabe de todas las cosas, que necesita un portavoz y no un hombre ocupado de sí mismo. Sólo cuando años después superé la prueba como portavoz de Dios, el sabio Espíritu me envió hacia el público. No soy por tanto ninguna personalidad fundadora. El fundamento de la obra de Dios está basada en la roca Cristo.

En el mundo existen naturalmente las personalidades fundadoras de una empresa, de un partido político, de una asociación o de una de las instituciones eclesiásticas, todas las cuales se apoyan en el hecho de que en definitiva son las fundadoras y las conductoras de estos organismos. En muchos casos sucede entonces que el fundador y conductor de este organismo se ha creado una posición de poder que no cede de buen grado porque se trata de su obra. En raras ocasiones instruye a la generación siguiente, porque vive anidando en sí el temor de que ésta le pueda disputar su posición.

De esta forma en la política, en la economía o también en las instituciones eclesiásticas los fundadores siguen siendo a menudo los que ejercen el poder y la influencia más allá de la frontera de la senilidad; a la generación siguiente ellos le dan instrucciones que ésta no comprende, porque el tiempo ha seguido avanzando, y sus conocimientos han perdido actualidad y validez. Para mantener entonces el timón del barco fundador en la mano, muchas de las »personalidades fundadoras« se vuelven agresivas y dictatoriales y no aceptan ningún buen consejo, que tal vez proceda de la siguiente generación, la que por su parte tiene una visión diferente de las cosas.

La rigidez de tales »personalidades« puede en ciertas circunstancias hacer fracasar a una agrupación o institución. En este caso estoy pensando en Martín Lutero que con sus tesis seguro que quiso una cosa diferente de lo que en su ancianidad, en su época rígida, la de la postura inflexible, que estaba marcada por desencanto y resignación, después apoyó, practicó y difundió. Un ejemplo de ello es también el así llamado »Santo Padre«, el Papa de la iglesia católica. Este hombre ya anciano vive en el invierno de su vida. ¿Podría él presentarse como portavoz de su institución, si no fuese reconstituído y estimulado constantemente por los médicos y no estuviese rodeado y fuera apoyado por el círculo de cardenales?

Frecuentemente es un panorama desalentador el que ancianos, que viven en el invierno de su vida, no se miren en el espejo y se bajen del escenario de los acontecimientos. Quien por el contrario en el verano de su vida ha preparado a la generación siguiente, puede en el otoño hacer sitio a otros, entregar a los sucesores el timón y seguir aún remando a su lado. Pero esto sólo es posible si el espíritu de Dios puede llenar de vida plena a un hombre, y en un grupo cuyos miembros no están orientados a hombres, a »personalidades«, sino todos a Uno: Cristo.

El Cristo de Dios por tanto es la roca de la obra Vida Universal, que lleva al mundo las legitimidades del Amor y de la Sabiduría, también en adelante a través del portavoz, que humildemente soy, y a quien El llama Su profetisa. Al final de su Sermón de la Montaña Jesús habló de actuar. El actuar correcto según la enseñanza de Jesús es practicado en las Empresas de Cristo de forma creciente, tal y como una empresa católica o protestante debería practicar la enseñanza del catolicismo o del protestantismo en sus labores empresariales. Quien dice ser cristiano también debería pensar, hablar y actuar según la enseñanza de Jesús de Nazaret. La enseñanza de Jesús, del Espíritu universal, son los principios del Sermón de la Montaña, que la voz del corazón, del Cristo de Dios, enseñó y enseña y que una pequeña comunidad sigue paso a paso; es la siguiente generación en Vida Universal, que ha tomado el timón en sus manos, con la cual seguiré yo remando mientras el Eterno lo quiera. El Cristo de Dios sigue siendo el iniciador y guía, la Vida en el espíritu de Dios en Vida Universal.

 

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