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«El Profeta»
 > «El Profeta» Nr. 15

El sacrificio de Redención que trajo Jesús.
"El chivo expiatorio"



    Las autoridades eclesiásticas actuales hablan del "sacrificio redentor" que Jesús consumó. Jesús supuestamente se hizo cargo y acogió todos los pecados pasados, presentes y futuros; para ello sufrió en la cruz. En el catecismo de la Iglesia católica podemos leer en el número 605: "No hay, ni hubo ni habrá hombre alguno por quien no haya padecido Cristo". (Cc. de Quiercy en el año 853: DS 624). ¿Quién Le hizo sufrir? ¿Fue Jesús voluntariamente a la cruz o fue empujado a la cruz por el pueblo sublevado por los sacerdotes?
    Sobre la Redención a través del Cristo de Dios en la "consumación" de Jesús en la cruz, encontramos en ambas Iglesias "cristianas" solamente cosas que no corresponden a lo sucedido. Según el catecismo de la Iglesia católica Jesús llevó a cabo la sustitución del Siervo doliente que "se dio a sí mismo en expiación", "cuando llevó el pecado de muchos", a quienes "justificará y cuyas culpas soportará" (Isaías 53, 10-12). Jesús repara por nuestras faltas y satisface al Padre por nuestros pecados (Número 615).
    En los Escritos de profesión de fe de la Iglesia luterana-protestante, Martín Lutero incluso escribe que sólo él es el "cordero de Dios, que quita el pecado del mundo", Juan 1,3 y "Dios le cargó con nuestros pecados" Isaías 53,4; ídem: "Todos ellos son pecadores y, sin merecerlo, se vuelven justos por su compasión por medio de la Redención de Jesucristo en su sangre", etc. Romanos 3, 6.

    Porque esto debe ser creído y si no no hay obra, ley ni mérito con el que conseguir ser captados, es claro y seguro, que sólo semejante fe nos hace justos ... (ASII Art. 1).
    El padre de la Iglesia Ambrosio escribe: Ya que todo el mundo tiene pecado, él le ha quitado al mundo sus pecados (AP. IV).

    El hombre de nuestro tiempo actual se basa en su lógica, así que pensemos lógicamente por una vez. Dios no puede tener nada secreto, pues El es en todo la manifestación, Su Ley es el Logos y con ello lógica.
    Si Jesús, el Cristo, se hubiese "llevado los pecados del mundo", o sea anulado el pecado, la carga del alma, ¿por qué se muestra el mundo, la humanidad, de otra forma, en muchas ocasiones con los pecados más bajos? ¿Por qué no es la Tierra con su naturaleza, el paraíso, el SER de los Cielos que los cristianos quieren hacer bajar al rezar el "Padrenuestro"?

    ¿Y qué ocurrió en realidad? Jesús, el Cristo, lo dice en Su manifestaciones divinas en este tiempo. Con las palabras en la cruz "Está consumado", una parte de Su herencia espiritual, la Fuerza Parcial de la Fuerza Primaria, pasó como luz de redención, también llamada chispa redentora, a todas las almas cargadas. En Esta es Mi Palabra leemos:

    Aunque la luz de la salvación, la Redención, brilla en todas las almas, sólo se vuelve perfecto quien purifica su alma y la mantiene pura. Mi acto redentor no saldó los pecados del mundo, los pecados de todas las almas y hombres. Es la fuerza y el manantial de fuerza para todos los que se arrepienten de sus pecados y no vuelven a hacerlos. La Redención es el soporte del alma y la protección contra la disolución del alma. También es la luz en el camino que conduce al corazón de Dios (pág. 903).

    La sola fe en Mí, el Redentor de todas las almas y hombres, no produce la pureza del alma y del hombre (pág. 904).

    Nadie llega al Padre en los Cielos sino por Mí, el Hijo de Dios y Corregente de los Cielos, que se convirtió en Redentor de todas las almas y hombres (pág. 866).

    Pero la Iglesia, que se ha autoproclamado portadora de bendición, enseñó y enseña: sólo aquellos que renacen por medio de los sacramentos y del bautizo en Cristo reciben el beneficio de Su sacrificio. De esta manera la Iglesia pretende actuar como un "colador" por el que solamente pasan sus ovejitas.

    Aunque El ha muerto por todos (2 Corintios 5, 15), no todos reciben la buena obra de Su muerte, sino únicamente aquellos a quienes les es dado una parte del beneficio de Su sufrimiento... (Neuner-Roos, La Fe de la Iglesia, edición 12°, 1986, número 793).

    Esa parte la ganan los hombres a través del bautizo:

    ... pues mediante este renacer les es regalada la misericordia, por medio del mérito de su sufrimiento, gracias a la cual se vuelven justos (número 793).

    ... la herramienta que lo causa es el sacramento del bautizo, esto es el sacramento de la fe, sin el cual nadie recibe el ser justos, la exculpación (número 799).
    En lugar de conducir a los creyentes hacia Cristo, la Iglesia los ató y ata a ella a través del bautizo y demás sacramentos otorgados por sacerdotes que supuestamente han sido instituidos por Jesús. Jesús estaba sin embargo en contra de una casta de sacerdotes. El dijo: No os hagáis llamar rabí. El nunca se elevó a Sí mismo a sacerdote.
    Cuando leo sobre el "sacrificio redentor" y que Jesús ha quitado a los hombres sus pecados y los ha cargado sobre sí, pienso automáticamente en el sacrificio del chivo expiatorio en el tercer libro de Moisés, el Levítico:

    Después de la muerte de los dos hijos de Arón, al acercarse ante el Señor dijo el Señor a Moisés: "Di a tu hermano Arón que no entre nunca en el santuario a la parte interior del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, no sea que muera, pues yo me muestro en la nube sobre el propiciatorio.
    He aquí el rito según el cual entrará Arón en el santuario: Tomará un novillo para el sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto. Se revestirá de la túnica santa de lino y se pondrá sobre sus carnes el calzón de lino; se ceñirá un cinturón de lino y cubrirá su cabeza con la tiara de lino vistiéndolos después de haberse lavado en el agua. Recibirá de la asamblea de los hijos de Israel dos machos cabríos, para el sacrifico por el pecado, y un carnero para el holocausto; Arón ofrecerá su novillo por el pecado, y hará la expiación por sí y por su casa. Tomará después los dos machos cabríos, y presentándolos ante el Señor a la entrada del tabernáculo de la reunión, echará sobre ellos las suertes, una la del Señor, otra la de Azazel. Arón hará acercar el macho cabrío sobre el que recayó la suerte del Señor, lo ofrecerá en sacrificio por el pecado; el macho cabrío sobre el que recayó la suerte de Azazel le presentará vivo ante el Señor, para hacer la expiación y soltarle después a Azazel. Arón ofrecerá el novillo del sacrificio por el pecado, haciendo la expiación por sí y por su casa (16, 1-11).

  

 El comentario de la Biblia de Jerusalén dice:

    Azazel es ... el nombre de un demonio que, según las antiguas creencias de los hebreos y los Cananeos, habita en el desierto, aquella tierra no fructífera, en la que Dios no lleva a cabo Su obra fructificadora.Obsérvese que el animal no es sacrificado a este demonio, sino que el "chivo expiatorio" lleva consigo los pecados del pueblo al desierto, donde habita Azazel. El traspaso de los pecados al animal y los ritos de expiación "ante Jahvé", V. 10, ocurren por medio del sacerdote, V. 21. De esta forma, el culto a Jahvé acoge una antigua costumbre popular, pero al hacerlo se le cambia la forma y se la aclara quitándole las impurezas (Nota 16a).
    ¡Hagámonos conscientes de qué blasfemia es esto! El macho cabrío "para Azazel" debe "ser presentado vivo ante el Señor para hacer la expiación y soltarle después para Azazel en el desierto". En el Antiguo Testamento, como ya se dijo, ya se conocía sin embargo la ley de causa y efecto, que Jesús, el Cristo, llamó de "siembra y cosecha". Dios lo ha enseñado con toda seguridad a través de todos los profetas. Pues sin conocimiento de esta legitimidad fundamental nadie puede reconocer su culpa y volverse libre de ella. Tampoco podrá apenas comprender que Dios le ama y que El es justo.
    Por consiguiente cada uno tendría que haber sabido que el hombre cosecha lo que él mismo ha sembrado. Esta cosecha no se la puede quitar nadie.
    El uso de la "antigua costumbre popular" del chivo expiatorio en el pueblo de Dios, al que al fin y al cabo le habían sido dados los Diez Mandamientos por Dios, es a mi parecer aún más reprochable que cuando los pueblos paganos hacían cosas similares por desconocimiento. Y con sorpresa se puede leer que esta costumbre ya explicada anteriormente era incluso clarificada y purificada cuando se acogía a alguien en el culto de Yahvé.
    ¡Pobre animal, el chivo expiatorio, tan solo en el desierto! Un animal no obstante no se puede cargar. Aunque sí el hombre que realiza esta antigua costumbre, o participa de ella –¡clarificada y libre de impurezas, se sobreentiende! Y: quien actua en contra de su prójimo o de su prójimo animal, experimentará cosas iguales o parecidas.

    El que tenga oídos para oír, que oiga. Y quien tenga un corazón para Cristo, nuestro Redentor, que se oriente por las palabras de Juan: Sal de ella, pueblo Mío, para que nos os contaminéis con sus pecados y para que no os alcancen sus plagas (Apocalipsis 18, 4).

    Según "Moisés", Dios mismo instauró a sacerdotes. Jesús, sin embargo, dijo: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie llega al Padre, sino por Mí (Juan 14, 6). Y además: El Reino de Dios está dentro de vosotros (Lucas 17, 21).
    Y: Si alguno guardare Mi palabra, jamás verá la muerte (Juan 8, 51).
    Y: ¡Seguidme! (Mateo 4, 19).
    De nuevo oímos de Jesús, que El, que es uno con el Padre, es el camino, la verdad y la vida, y que nadie llega al Padre, sino por El. Esto significa que no necesitamos ninguna autoridad eclesiástica ni ninguna Iglesia externa; deberíamos orientarnos a la vida de Jesús, el Cristo, y seguir Sus huellas.

 

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