Usted está aquí: Página inicial > Profecía > Publicaciones > Cuadernos
«El Profeta»
 > «El Profeta» Nr. 15

En el catecismo de la Iglesia católica:
"Dios confió los animales a la
administración del hombre..."



    Quien busque dentro de las Iglesias así llamadas "cristianas" un corazón para los animales, se esforzará tan en vano como si buscase un corazón para las personas. En el catecismo de la Iglesia católica del año 1993, en ese manual escrito en Roma que contiene cerca de 800 páginas, leemos en las páginas 527, 528 y 536 lo siguiente sobre los animales:

    El séptimo mandamiento exige el respeto de la integridad de la creación. Los animales, como las plantas y los seres inanimados, están naturalmente destinados al bien común de la humanidad pasada, presente y futura. El uso de los recursos minerales, vegetales y animales del universo no puede ser separado del respeto a las exigencias morales. El dominio concedido por el Creador al hombre sobre los seres inanimados y los seres vivos no es absoluto; está regulado por el cuidado de la calidad de la vida del prójimo incluyendo la de las generaciones venideras; exige un respeto religioso de la integridad de la creación (N° 2415).

    Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial. Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria. También los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales S. Francisco de Asís o S. Felipe Neri (N° 2416).

    Dios confió los animales a la administración del que fue creado por él a su imagen. Por tanto, es legítimo servirse de los animales para el alimento y la confección de vestidos. Se los puede domesticar para que ayuden al hombre en sus trabajos y en sus ocios. Los experimentos médicos y científicos en animales, si se mantienen en límites razonables, son prácticas moralmente aceptables, pues contribuyen a cuidar o salvar vidas humanas (N° 2417).

    Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos (N° 2418).

    El dominio, concedido por el Creador, sobre los recursos minerales, vegetales y animales del universo, no puede ser separado del respeto de las obligaciones morales frente a todos los hombres, incluidos los de las generaciones venideras (N° 2456).

    Los animales están confiados a la administración del hombre que les de benevolencia. Pueden servir a la justa satisfacción de las necesidades del hombre (N° 2457).
    Causa una impresión de paranoia el leer, por ejemplo: Los animales, como las plantas y los seres inanimados, están naturalmente destinados al bien común de la humanidad pasada, presente y futura. Dios, que es la vida, nunca creó algo inanimado. No existe ningún "ser inanimado" en toda la creación ni ninguna "naturaleza sin vida". Esto es una vez más la interpretación de hombres que no captan la vida, que presumen y se dan aires de creador y que se burlan y engañan a los creyentes ingenuos, a aquellos que no se esfuerzan en utilizar su cerebro para investigar en profundidad toda esta hipocresía paranoica. Si Dios hubiese creado seres inanimados o aspectos sin vida de la naturaleza, no habría ninguna vida omniabarcante, que es Dios, sino una parte de "masa inanimada"; no existe sin embargo ninguna forma, ninguna sustancia, ninguna masa sin vida. La vida mantiene la forma. Si la forma, o sea la masa, se deshace, la vida pasa a otro estado.
    Dios es vida eterna ilimitada. Dios es el amor. El puso su amor en las siguientes palabras: Someteos la Tierra. La naturaleza es la creación de Dios. Ella nos presta sus servicios para que nos alegremos por ella. Nuestro anhelo debería ser vernos como una unidad con la naturaleza y vivir según ello. Pero el llamado bien común del que habla la Iglesia es explotación en beneficio del hombre a costa de los animales, plantas y minerales.

 

siguiente capítulo / índice de capítulos

 

 

© 2007 Universelles Leben e.V. • E-Mail: info@universelles-leben.orgImpressum