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  Lugar que ocupan los animales en la fe luterana-protestante. "Carne del cordero de Dios"; el carnicero, ¿un sacerdote secular?

Según la información de alguien que estudió teología luterana-protestante, los animales no juegan ningún papel importante en la fe luterana. En los escritos de profesión de la fe de 1530 de la Iglesia luterana-protestante que hasta hoy son válidos no aparecen los animales. El mismo Martín Lutero fue acusado de gula por sus enemigos. Por entonces sólo quienes ocupaban puestos muy altos podían permitirse comer carne, para los pobres era una excepción. Posiblemente Lutero comía mucha carne, las dimensiones de su cuerpo y sus enfermedades lo indican. En cada comida le servían dos litros de vino del sur y además bebía cerveza en abundancia.
Cuando su compañero de lucha Philipp Melanchton volvió a Núremberg le sirvieron lo siguiente: Cabeza y lomo de cerdo en salsa agria, trucha y tímalo, perdices con maruchos y esturión en fiambre, cocido de jabalí con salsa de pimienta ... Así fue cuando llegó el señor Philip ... en la vida diaria era todo más modesto (De: Eventos en tierras de Lutero, revista cultural para las regiones alemanas de Sajonia-Anhalt y Thüringen, 1997, pág. 12). ¿Cómo fue lo que dijo "el Principito" de Saint Exupéry?: Se puede ver bien sólo con el corazón. Posiblemente él nos diría hoy también: se puede leer bien sólo con el corazón, como en el artículo de la revista alemana ZEIT del 2 de abril de 1998 con el título Carne del cordero de Dios. Este artículo trata sobre la relación que existe entre carniceros y sacerdotes y termina con la frase: Ante una ya olvidada tradición que se refiere a las criaturas de Dios que excluye de la Buena Nueva de Jesús la creación no humana, la teología cristiana no ha llevado a cabo lo que le correspondería por su parte. Aquí repetimos el texto en forma de extractos:
La hermandad de los carniceros celebra su centenario en la Iglesia de la Paz en el barrio de Federwardergroden en la ciudad de Wilhelmshaven. El punto culminante de la misa ecuménica es la bendición de la nueva bandera de la asociación confeccionada para la ocasión, la cual muestra el cordero de Pascua con la bandera de la resurrección. "Cristo, tú cordero de Dios que llevas los pecados del mundo, compadécete de nosotros", decía el texto de la canción que la comunidad había cantado poco antes. Pero la misa de aniversario de la asociación de carniceros de Wilhelmshaven ha provocado un escándalo. El movimiento para la protección de animales del pueblo vecino de Schorten ha confrontado a los sacerdotes con una pregunta sorprendente: ¿cómo pueden permitir las Iglesias que el cordero de Cristo luzca como símbolo en la bandera de asesinos de animales? Impotentes de contestar, los clérigos pasan la pregunta a los carniceros, quienes se defienden haciendo mención de que el símbolo de su gremio es muy antiguo. Esto es sólo un episodio, pero que nos conduce a la recelosa pregunta: ¿qué tienen los carniceros y los hombres de Dios en común? De forma curiosa la corporación de carniceros se remite al ritual de la práctica de los sacerdotes de sacrificar animales: "Si hay una corporación que merezca fama y alabanza, es el gremio de los carniceros, que son de por sí altamente reconocidos y también si se considera su origen. Pues como ha sido demostrado éste surge de la orden misma de los Levitas, que en la Antigua Alianza sacrificaban la ofrenda de ganado para que fuese ofrecida al Altísimo en el altar", dice el texto de una antigua canción de la corporación de carniceros que cita el escrito conmemorativo del aniversario del gremio de carniceros de la ciudad de Heilbronn".
Y el redactor del artículo plantea la pregunta: El carnicero, ¿un sacerdote secular?... La bandera de gremio más antigua aún conservada es la "Venli" de los carniceros de Berna en Suiza que viene del siglo XV y muestra ambos motivos, el cordero de Cristo con la bandera de la resurrección y un toro sobre el que se balancean amenazantes dos hachas. La siguiente descripción de un "espectáculo de matanza individual" puede decirle algunas cosas a aquél que lea con el corazón:
Un disparo retumba. La bala de metal penetra en el cerebro del cerdo. Los ojos se hacen pedazos. El animal cae al suelo. Dos carniceros arrojan el cuerpo del animal hacia un lado, uno sostiene las patas traseras que aún se agitan, el otro, que es el maestro carnicero, las patas delanteras y la cabeza del cerdo. Con la velocidad de un relámpago le perfora el cuello al animal. La mujer del carnicero se apresura con una pequeña tinaja de hierro para recoger en ella la sangre que salta en chorros del animal. El cuerpo desangrante aún se agita y da patadas. El carnicero acaricia la cabeza del cerdo y explica al grupo de vecinos vegetarianos al igual que al equipo de televisión: "El animal no se puede defender. Está totalmente a merced mía. Con mi mano siento cómo la vida se escapa de él". Mientras tanto su compañera, con las facciones de la cara tensas por la tensión y la compasión, introduce la mano en el líquido rojo oscuro de la vida que aún espumea en el cubo del carnicero. Después de una media hora el animal cuelga sin piel y destripado cabeza abajo en el gancho del carnicero. La tensión de los participantes que han sobrevivido desaparece gracias a una ronda de licor. "¡Ya no es ningún animal, ahora sólo es carne! ¡Salud!". El carnicero, "señor de la vida y la muerte": ...él "acaricia la cabeza del cerdo." - "Con mi mano siento cómo la vida se escapa de él". Deje usted que ahora hablen sus sensaciones y sentimientos. En fábricas de productos cárnicos, en las cuales son matados 700 cerdos por hora a contra reloj, naturalmente no se dan las condiciones para aplicar un procedimiento "humano" semejante en el proceso inevitable de utilizar a los animales con fines alimenticios.
El artículo sigue diciendo:
Muy interesante es la relación que existe entre carnicero e Iglesia, la cual se encuentra como quinto punto en la ordenanza de carniceros de Württemberg redactada en 1651 e impresa en Stuttgart en 1701. Con el castigo de un florín se prohíbe: "He aquí que ningún ganado será conducido al matadero ni sacrificado durante el sermón / como tampoco especialmente durante la noche". Aquí no se trata de una disposición de ética hacia los animales, sino de un reglamento de protección contra el ruido. El grito agonizante del ganado que es sacrificado no debe molestar ni el sermón ni la tranquilidad de la noche.
El cordero de Pascua con la bandera de la resurrección es el sello oficial del gremio de carniceros.
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