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  Acepta a tu prójimo de corazón

15. “Pues si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis?; pues también los pecadores aman a los que les aman. Y si hacéis el bien a los que os hacen el bien, ¿qué recompensa tendréis?; pues también hay pecadores que hacen lo mismo. Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más, que los otros no hagan? ¿No hacen así también los publicanos? (Cap. 25, 15)
Cristo explica, rectifica y profundiza la palabra:
Acepta y acoge, por consiguiente, en tu corazón a tu prójimo, incluso si él no te ama; aun si no te apoya y te desprecia, rehusando saludarte. ¡Amale tú! Apóyale desinteresadamente y salúdale —aunque sólo sea en pensamientos, si no desea que le saludes con palabras—. También un saludo de corazón, que es dado en pensamientos, entra en su alma y traerá a su debido tiempo buenos frutos.
De modo que cuidad de comportaros como el sol, que da —tanto si el hombre quiere verlo como si no, ya desee lluvia o tempestad, ya pida frío o calor.
Dad amor desinteresadamente, como el sol da a la Tierra, y respetad a todos los hombres, a todo lo que es. Entonces recibiréis la recompensa en el Cielo.
No habléis al gusto de los hombres. No hagáis diferencias, como los hombres que sólo se asocian y sólo están con aquellos que comparten su manera de pensar y hacer y condenan a los que piensan y actúan de otra manera.
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«El Sermón de la Montaña»
Siendo Jesús de Nazaret, Cristo nos dio el Sermón de la Montaña -y actualmente lo explica y profundiza, a través de Su palabra profética, en Su gran obra manifestada en Vida Universal, «Ésta es Mi Palabra. Alfa y Omega. El Evangelio de Jesús. La manifestación de Cristo que ya conocen los verdaderos cristianos en todo el mundo»
Esta amplia obra se ha reproducido en forma de extractos, en el presente libro "El Sermón de la Montaña" que lo puede adquirir si lo desea en la Editorial Vida Universal
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