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  Bendecid a los que os maldicen

14. “Bendecid a los que os maldicen y orad por los que por maldad abusan de vosotros, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los Cielos, que hace salir el sol sobre malos y sobre buenos y envía lluvia sobre los justos y los injustos. (Cap. 25, 14)
Cristo explica, rectifica y profundiza la palabra:
Quien guarda estos mandamientos, está siendo justo con sus semejantes y a través de su vida en Dios conducirá a muchos hombres a la vida en Dios. Dios no sanciona ni castiga a Sus hijos. Lo dicen ya las palabras: “...hace salir el sol sobre malos y sobre buenos y envía lluvia sobre los justos y los injustos”.
Dios es el donante de la vida, porque El mismo es la vida. De la ley eterna de la vida, Dios dio a los hombres el libre albedrío, para decidirse libremente a favor o en contra de El. Quien esté a Su favor, guardará las leyes eternas del amor y de la vida y también recibirá de la ley eterna los dones del amor y de la vida. Quien sienta, piense y actúe contra la ley eterna, recibirá lo que haya sembrado, es decir lo que haya sentido, pensado, hablado y hecho.
Cada cual recibe, por lo tanto, lo que él mismo ha sembrado. Quien siembre buena semilla, es decir, cumpla las leyes de Dios, también cosechará buenos frutos. Quien siembre semillas humanas, que introduce como sentimientos, pensamientos, palabras y actos humanos en el campo de su alma, también cosechará frutos análogos.
En ello veis que Dios no interviene en la voluntad del hombre. El es donante, ayudante, amonestador, guía y protector de aquellos que se esfuerzan en hacer Su voluntad, porque se vuelven hacia El. Quien le vuelva la espalda, creando su propia ley humana, también será conducido por su propia “ley egoísta” humana.
Dios no interviene por tanto en la ley de siembra y cosecha. Dios ayuda a Sus hijos de múltiples maneras, y los que Le ruegan de corazón y cumplen lo que Yo, Cristo, en Dios, Mi Padre, les he mandado —amarse los unos a los otros desinteresadamente—, están en Dios y Dios actúa a través de ellos.
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«El Sermón de la Montaña»
Siendo Jesús de Nazaret, Cristo nos dio el Sermón de la Montaña -y actualmente lo explica y profundiza, a través de Su palabra profética, en Su gran obra manifestada en Vida Universal, «Ésta es Mi Palabra. Alfa y Omega. El Evangelio de Jesús. La manifestación de Cristo que ya conocen los verdaderos cristianos en todo el mundo»
Esta amplia obra se ha reproducido en forma de extractos, en el presente libro "El Sermón de la Montaña" que lo puede adquirir si lo desea en la Editorial Vida Universal
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