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  El cuarto Mandamiento

En la Biblia de Lutero el cuarto Mandamiento dice:
«Tienes que honrar a tu padre y a tu madre, para que vivas largo tiempo en la tierra que el Señor, tu Dios, te dará». En la "traducción unificada" (católica y protestante luterana) dice: «Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas largo tiempo en la tierra que el Señor, tu Dios, te da».
Cristo, el Espíritu que se manifiesta, nos enseñó lo siguiente: también padre y madre son nuestro prójimo. Los tenemos que respetar y valorar, los tenemos que llevar en nuestro corazón, como a todas las personas. Pero únicamente a Dios, nuestro Señor, es a quien tenemos que honrar. Hay que diferenciar entre «respetar» y «honrar»: Honramos a Dios cuando Le amamos sobre todas las cosas, Le damos más valor que a nuestras cosas humanas, purificando con Su fuerza lo humano, lo pecaminoso en nosotros. Respetamos a nuestro prójimo cuando de corazón le deseamos lo bueno, le tratamos con comprensión, no le envidiamos en nada, no le menospreciamos, respetamos su libertad y hacemos primero nosotros lo que esperamos de él.
Los hijos al igual que los padres son hijos de Dios, por tanto son hermanos. En el niño vive un ser espiritual maduro y durante su crecimiento tiene que aprender y formar los programas para esta existencia terrenal. Los padres son sólo mayores en años de vida terrenal; según la Ley de Dios ellos son los hermanos y hermanas mayores de sus hijos, que les han sido confiados para su tutela y protección.
Las palabras «para que vivas largo tiempo en la tierra que el Señor, tu Dios, te ha dado» expresan: la vida del que respeta las Leyes de Dios transcurrirá de forma armoniosa. El no tendrá grandes alteraciones en su vida, ni enfermedades graves ni muerte prematura. El también vivirá en paz con su prójimo, y de esta manera todos los que respetan este Mandamiento y los otros mandamientos, podrán vivir juntos de forma pacífica «en la Tierra».
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Los Diez Mandamientos de DIOS
«La letra sólo llega a hacerse viva cuando el hombre comienza a cumplir los mandamientos. De ese modo madura y entra, muy paulatinamente, en la ley omniabarcante del amor y de la vida. Sólo quien cumpla los mandamientos con el corazón y en el espíritu del amor, reconocerá la ley omniabarcante y encontrará la verdad, que está dentro del alma del hombre»
Extraído del libro «Ésta es Mi Palabra». Si lo desea, puede adquirir el libro en la Editorial La Palabra
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