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El asesinato de los animales
es la muerte de los hombres



Gabriele, la profeta y mensajera de Dios para nuestro tiempo, aclaró este tema en la Escuela Cósmica de Vida del 08.04.2001. Aquí ofrecemos un breve resumen:

«Comeremos más conscientemente los alimentos cárnicos y disminuiremos su consumo». ¿Qué significa esto en el fondo? Si hemos comido carne en exceso, con ello nos hemos programado. El ser humano, cada uno de nosotros, es un programador. A través de nuestros cinco sentidos programamos nuestro consciente y subconsciente, y nuestro cerebro; el consciente y el subconsciente programan por su parte todas nuestras células del cuerpo y todas las funciones del mismo. Si hemos comido mucha carne, todas las células del cuerpo estarán orientadas a la alimentación cárnica. Las células de nuestro cuerpo han recibido desde el cerebro los impulsos respectivos. Información: Carne y carne. Lo mismo: Nicotina y nicotina, y todos los productos estimulantes como alcohol y otros similares. Eso está dentro de las células de nuestro cuerpo. Si de hoy a mañana dejamos este vicio, esto no significa que ya esté fuera del cuerpo, por el contrario: El cuerpo quiere y exige, y si no recibe nada más, es posible que enferme porque le faltan las sustancias correspondientes, porque, por ejemplo, en vez de la alimentación con carne, no ha recibido un sustituto que ofrezca la naturaleza. El cuerpo es así un fabricante de carne, él quiere carne y emite pensamientos cárnicos. Él quiere nicotina y en ciertas circunstancias puede estar emitiendo la esencia de la nicotina.
Esto significa entonces que no sirve de nada el cortar radicalmente con todo. Si lo hacemos, seremos fanáticos y nos estaremos mortificando, pero nuestro cuerpo continuará exigiendo. Y como no se lo demos, en la cabeza, en el subconsciente, se pondrá algo en marcha que se manifiesta así: «Estoy en contra de todos los que hacen lo que yo ya superé hace mucho tiempo». Esto no es cierto: ¡Ha sido reprimido!

El Espíritu de Dios permite que todo llegue a lo más álgido. Él advierte, Él nos ayuda. Él no bloquea de inmediato diciendo «no lo debes hacer más», puesto que cada uno tiene el libre albedrío, sino que se trata de ir disminuyendo aquello y fortalecer el consciente y subconsciente con pensamientos positivos, es decir, comunicarte con los productos naturales, para que la naturaleza pueda actuar en tu mente, en el consciente y en el subconsciente y en tu cuerpo, en todas sus funciones. Así estableces una comunicación positiva con la naturaleza y tomarás una alimentación natural, como Dios quiere.

Una vez que se ha llegado al punto más álgido el Espíritu dice: «¡Basta! Si sigues comiendo carne, verás lo que va a suceder contigo. Si sigues maltratando a tus hermanos pequeños, entonces verás lo que te va a suceder». Entonces se ha llegado al punto más álgido y se ha de terminar con todo. Lo mismo sucederá en algún momento con el alcohol, con la nicotina, con todos los vicios, también con la sexualidad exagerada, sucederá con todo. Cuando se llega al punto más álgido, entonces interviene el Espíritu y dice: se acabó. Las consecuencias pueden ser enfermedades y sufrimientos. El Espíritu pone por lo tanto el punto final. Y así lo hecho.

Y nosotros tenemos la libertad de seguir dañando nuestro cuerpo, -dicho simple y llanamente- de destruirnos a nosotros mismos, o de programarnos de otra manera. Nosotros mismos somos programadores, disciplinándonos y reconociendo qué hemos emitido antes, que hoy nos tortura y maltrata. Entonces se trata de deshacer con Cristo, que es la ayuda en nosotros, esta programación  pecaminosa, ilegítima, satánica, y orientarnos hacia los mandamientos de Dios y las enseñanzas de Jesús, el Cristo.

Podemos hacerlo o no. Según la ley de siembra y cosecha somos responsables de nuestra forma de pensar, de hablar, de comportarnos y también de nuestra comida. Somos responsables de aquello que emitimos. Somos responsables de lo que tiene que cargar el cuerpo, nosotros fuimos quienes le dijimos cómo tenía que ser.

¿Cómo interviene el Espíritu? Va a través de los astros. Estos tienen la capacidad de registrar un cierto volumen de lo que emite cada uno. Cuando este volumen de registro se llena, quiere decir que se ha alcanzado el punto culminante. Entonces los astros irradian, y experimentamos lo que hemos introducido. Y podemos decir: Ahora la medida sí que está llena. En el caso de lo que hemos introducido los seres humanos Dios no interviene, pero sí, por ejemplo en el caso de la naturaleza, de los animales, de la Tierra, ya que ellos no están cargados. Nosotros hemos cargado la naturaleza, es nuestra causa. La naturaleza no se ha cargado, los animales no se han cargado, la Tierra no se ha cargado.

Dios nos dio una Tierra sana – nosotros la hemos destruido. Dios nos dio animales que son nuestros hermanos pequeños – nosotros los hemos convertido en ganado de matadero, y muchas, muchas cosas más. Teníamos terrenos sanos, bosques sanos, campos sanos. ¿Qué hicimos de ellos? Me parece que no necesito enumerar detalles. ¿Qué seguimos haciendo hoy en día con ellos? Aquí interviene Dios, porque son entidades divinas de evolución, incargables, que además son parte de la existencia eterna.

Con referencia a la Tierra y a todo lo que ella porta, la medida ya se ha colmado.

Y en cuanto a nosotros los seres humanos, se trata del contingente de energía, del volumen que puedan registrar aún los planetas. Si el volumen de energía se llena, entonces los planetas irradiarán y experimentaremos lo que hemos sembrado.


Si reflexionamos sobre todo esto, ¿no hemos recibido avisos a menudo? «¡Cambiad vuestro comportamiento ante la naturaleza y ante el mundo animal!».  Cuán a menudo recibimos también advertencias. Ya sabemos que lo que está escrito sobre los animales en los libros de Moisés, en la Biblia, no es cierto, eso fue una invención de la casta eclesiástica. En todas las épocas vinieron profetas, hombres y mujeres iluminados, a través de los cuales Dios dio advertencias. Pero el ser humano dejó que todo se lo llevara el viento, y ahora la medida se ha colmado. No podemos olvidar que Dios es bondad, pero en este caso se ha llegado simplemente al punto final. Cuando los animales ya casi no pueden más, porque su sistema inmunitario está destrozado, entonces tiene que pasar algo. Y algún día el nuestro también estará totalmente destrozado, pues: El asesinato de los animales es la muerte de los hombres.

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Este es un pequeño extracto de la Escuela Cósmica de Vida, la Reunión de los que buscan a Dios, que tiene lugar todos los domingos a las 10:00 h. en muchos Lugares de Encuentro Cristiano Originario.

 ¿Le interesan estos temas? ¿Le gustaría participar en directo de una de estas reuniones? Encontrará más informaciones en: Reuniones de los que buscan a Dios.

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