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¿Por qué no interviene Dios?


¿Y a través de quién debería intervenir Dios?


La religión que nos enseña la institución Iglesia es una religión externa. En el curso de los siglos ella no trajo paz a la Tierra, sino guerras entre los hombres y pueblos, sufrimiento infinito para hombre y animal y la destrucción de la Tierra. En realidad, la humanidad tiene entretanto una experiencia de 2000 años de que la religión externa enseñada por la Iglesia condujo al mundo cada vez más al abismo. La pregunta que surge al respecto es: ¿Por qué no dejamos de lado estas tradiciones y estos cultos y nos liberamos de una tradición que no ha traído nada?
Habría que decir: «¿No ha traído nada?, ¡Pues, entonces lo dejo!»
¿Por qué no lo hacemos?

Gabriele, la profeta y mensajera de Dios, respondió a esta pregunta como sigue en una hora de enseñanza del Camino Interno el 30.06.2002:

Por una parte porque la mayoría de las personas muestran indiferencia ante Dios y las Leyes de la Vida, por otra parte están adoctrinadas desde el bautismo hasta la sepultura, programadas con todos los cultos, con todo lo que ofrece una religión externa.
Pensemos en otras religiones, en el budismo, en el hinduísmo, ¡tampoco han traído nada! La casta eclesiástica ha conducido a las personas hacia el exterior; éstas se han dejado adoctrinar por el ceremonial externo. Así que el cerebro está lleno de indiferencia, y sobre ella está la adoctrinación que ha traído la Iglesia. Luego, mezclando la indiferencia con la adoctrinación, muchos dicen: «Yo no necesito hacer nada, otros lo hacen por mi». Pero «los otros» no han hecho nada. Ahora me tengo que preguntar: «Bien, si los otros no han traído nada, ¿qué puedo hacer yo mismo?» Los indiferentes tal vez digan: «Yo tampoco podré hacer nada, si ya los sacerdotes y pastores espirituales no lo consiguen. Ni siquiera el llamado “santo padre“ con su Urbi et Orbi».

Si nos queremos liberar de la tradición, de aquello que hasta ahora no nos ha dado nada, tenemos que conectar nuestro sistema de pensar, y reflexionar por una vez sobre la pregunta: ¿Enseñó Jesús en realidad todas estas ceremonias?... Él no nos enseñó nada de esto. Él nos enseñó que empleémos nuestro entendimiento y dejemos actuar en nosotros el Padrenuestro: «Padre nuestro, que estás en los cielos». Y Jesús dijo que el Reino de Dios está en nosotros, entonces el Cielo está en nosotros. «Tu Reino viene, Tu voluntad se hace, así en la Tierra como en el Cielo». Entonces tenemos que decir: Si el Cielo, el Reino de Dios, está en nuestra alma, entonces el Reino de Dios tiene que salir afuera, tiene que hacerse Su voluntad. Y ésto es el Cielo en la Tierra.

¡Observemos de cerca el Padrenuestro que tan a menudo rezamos! ¿Dice el Padrenuestro algo acerca de las ceremonias? «Santificado es Tu Nombre». Y Su Nombre es amor, bondad, dulzura. Su Nombre es unidad, justicia y libertad, en suma la Ley del Amor, Dios, en nosotros.

Tenemos por lo tanto la tarea de experimentar a Dios, de sentirle, de peregrinar hacia el interior, hacia Dios, al Reino de Dios, que está dentro de nosotros. Para ello no necesitamos ninguna ceremonia, ningún dogma, tampoco sacramentos ni amuletos, ninguna cruz en el pecho. Necesitamos la cruz de la resurrección, que es el amor y la misericordia en nosotros, en nuestra alma. Se trata por tanto de ir de la cabeza al corazón. Tenemos que deshacernos de nuestra indoctrinación, de nuestra programación errónea. Tenemos que transformarnos, tomando consciencia de que el Reino de Dios está en nosotros, que la paz, la libertad, el amor están en nosotros. Ninguna persona nos puede traer el Reino de Dios, nosotros tenemos que traerlo, cada uno de nosotros. Esta es la enseñanza de Jesús, el Cristo. Tenemos que trabajar en nosotros, para que se haga la paz en nosotros, de modo que partiendo de nosotros pueda desarrollarse hacia afuera. Entonces nos tornaremos sensitivos para la gran unidad. Entonces sentiremos lo más profundo de nuestro prójimo. Entonces sentiremos la fuerza creadora universal en la naturaleza, en las plantas, en los animales. Entonces tomaremos la responsabilidad por el Reino de Dios y levantaremos sobre la Tierra aquello que rezamos en el Padrenuestro: «Tu Reino viene y Tu voluntad se hace».

Querido hermano, querida hermana, no se trata de sentarse y decir: «Ya lo arreglarán las Iglesias, las bendiciones del cura o incluso del llamado santo padre». No. Nosotros, tú, yo, cada uno de nosotros es el templo de Dios y tenemos que purificarlo. Si se purifica, la Luz irradiará a través de nosotros; entonces sentiremos la responsabilidad por la Madre Tierra, por las personas, animales y plantas. Mientras no llevemos nosotros mismos ninguna responsabilidad y nos dejemos bendecir, estaremos atados, atados a cosas externas, a ceremonias, a ritos, a dogmas, a ideas, a opiniones de cómo debería de ser Dios. Y como consecuencia decimos: «¿Por qué no interviene Dios?». ¿A través de quién tiene que intervenir? Dios es amor. Dios es libertad. Él interviene a través de ti, a través de ti, a través de ti, a través de mí, a través de cada uno de nosotros; pero, si primero nos hemos acercado a Él, si cumplimos paso a paso los Mandamientos de Dios, que Él nos dio a través de Moisés, si cumplimos paso a paso el Sermón de la Montaña que Jesús nos dio, y por tanto caminamos hacia el interior, desde el exterior hacia el interior, hacia el Reino de Dios, para que haya paz en esta Tierra.
Algunos se preguntarán: «¿Qué puedo hacer yo para ello?»

Tenemos que preguntarnos: ¿Por qué Jesús, el Cristo, nos dio el Camino Interno?. Para que nos volvamos personas de paz. Esto significa, que nos volvamos más finos, más puros, logremos acceso a la Luz que brilla en nosotros. Éste es el Camino Interno. Éste no puede ser recorrido con indiferencia. Tenemos que trabajar en nosotros.

Libertad significa ganar en amor por el Reino de Dios, ganar en amor por la gran unidad, de la que forman parte las personas, los animales, las plantas y piedras y la Madre Tierra. Ganar en amor significa hacer los cambios que logramos gracias a una vida en Dios.
O sea que es el camino de ser un ser humano burdo a serlo más fino, a ser una persona iluminada con riqueza interna, que comprende el Reino de Dios, y que participa y colabora en traerlo. Pues el Reino de Dios está en nosotros. Por tanto se trata de llegar de la cabeza al corazón interno, de la cabeza, del cerebro que ha sido adoctrinado, hacia la libertad que está en nosotros.  Y esto supone trabajar en nosotros mismos.

Libertad significa independencia ante las opiniones, lugares e ideas.
Libertad significa llevar responsabilidad por el Reino de Dios, para que se haga.
Libertad significa amar a Dios. Quien haya ganado en libertad, Dios ocupará el lugar principal en su vida. Ya no necesitará preguntarse más: ¿Existe Dios? Pues sabe que Dios existe, pues él mismo está pleno de Dios.

Dios nos quiere por tanto a cada uno de nosotros. Nos quiere como instrumentos Suyos, que él pueda utilizar en la Tierra, para el Reino de Dios, para la paz. Y por eso el Camino Interno, el Camino Interno hacia el amor y hacia la libertad.

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Este es un pequeño extracto de la Escuela Cósmica de Vida, la Reunión de los que buscan a Dios, que tiene lugar todos los domingos a las 10:00 h. en muchos Lugares de Encuentro Cristiano Originario.

 ¿Le interesan estos temas? ¿Le gustaría participar en directo de una de estas reuniones? Encontrará más informaciones en: Reuniones de los que buscan a Dios.

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