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"Ésta es Mi Palabra"

Vida Universal actual


Periódico "Ésta es Mi Palabra"


Edición especial n° 1

Habla el verdadero Jesús, el Cristo. No el Jesús de la Iglesia.
La manifestación de Cristo que ya ha llegado a todo el mundo y que ha sido expresada para nuestro tiempo Hace 2000 años Jesús de Nazaret anun­­­ció: “Aún tengo muchas cosas que de­ci­ros. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, os conducirá a toda la ver­dad“ (Juan 16, 12). Esto está sucediendo en la actua­lidad a través de Gabriele, la pro­fe­­tisa de ense­ñanza y mensajera de Dios pa­ra nuestro tiempo. A través de ella Cris­to ha mani­fes­tado de forma detallada y completa la ver­dad sobre la vida y las en­­­se­ñanzas del Na­zareno en la obra “Es­ta es Mi Palabra. Alfa y Omega. El Evan­ge­lio de Jesús“. El corrige lo que la Igle­sia enseña equivocadamente y hace men­ción de lo que ésta calla.


Edición especial n° 2

Jesús fue un hombre del pueblo.
Muchas personas que en su juventud estaban impresionadas por la vida de Je­sús de Nazaret, con el paso del tiempo Le han dejado de lado, en parte por­que Su imagen ha sido desfigurada por la Iglesia, en parte porque esta ins­titución ha calificado de utópico Su Sermón de la Montaña y en parte porque los teólogos han deformado Sus enseñanzas con los dogmas. En la gran obra manifestada “Esta es Mi Palabra” Cristo explica a la humanidad el significado de su vida siendo Jesús de Nazaret. Por ejemplo, nos dice: El Espíritu del Cristo de Dios vino en el Hijo de Dios a este mun­do. Era y es el Corregente de los Cielos, el Hijo, que en Jesús se convirtió en el Cristo, en el Redentor.


Edición especial n° 3

Él enseñó a la humanidad lo que es la sanación que viene del interior.
Al apartarnos de Dios se reduce en nosotros la fuerza de vida y la fuerza sanadora. Si nos apartamos de la fuente de fuerza DIOS, a raíz de una forma equivocada de pensar y comportarnos, nos orientamos a fuentes bajas y nos atamos a miedos ante enfermedades, preocupaciones y sufrimientos. Nos convertimos en personas cargadas por el destino. Al apartarnos de lo divino se reduce en nosotros la fuerza de vida y de sanación; la oscuridad penetra en el alma y en el cuerpo. En este sentido considere­mos la siguiente imagen: Si una parte de la Tierra se aparta del sol, ésta se volverá oscura. De forma similar sucede en nosotros. Si nos apartamos del campo de luz y fuerza DIOS, nos ensombrecemos; creamos oscuridad en nosotros, la que consecuentemente tiene poca fuerza de vida.


 

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