El Centro Mundial de Sanación por la
oración y por la fe de JESÚS, el CRISTO
EL ESPIRITU UNIVERSAL
VIVIR EN EL ESPIRITU DE DIOS
JESUS, el CRISTO, estuvo como hombre entre nosotros los hombres. El Hijo de Dios, que se hizo hombre por nosotros, nos enseñó la sanación a través de la fe, la sanación por la fe. Jesús dijo a quienes buscaban sanación, palabras como éstas: Tu fe te ha ayudado, ve y a partir de ahora no peques más. Jesús encomendó esta tarea de sanación por la fe, a Sus seguidores directos. Es la sanación completa, la sanación del cuerpo a través de la
purificación del alma, cuando el hombre reconoce sus pecados, se arrepiente de ellos, los purifica y no los vuelve a hacer más. Después de 2000 años los cristianos originarios estamos también en esta misma corriente. Los sanadores de fe cumplen paso a paso lo que Jesús, el Cristo, encomendó a los Suyos: Ayudar a sanar a los hombres en alma y cuerpo por medio de la oración y de la fe activa.
También en la actualidad los cristianos originarios somos cristianos de acción. En nuestra calidad de seres humanos no
podemos sanar a nuestros semejantes enfermos, sólo queremos despertar con ellos, nuestros hermanos y hermanas enfermos, la fuente de la vida y fuerza que está en cada uno de nosotros, la corriente redentora y sanadora de Jesús, el Cristo, nuestro Redentor.
La ciencia actual habla sobre la acción, que tiene como resultado una reacción, y con respecto, a que ninguna energía se pierde. Entretanto ya son muchas las personas que saben que lo que emitimos: envidia, odio, enemistad, amor egoísta y pasiones de todo tipo, son energías que vuelven al que las ha emitido. Todo lo que emitimos tiene contenidos, equivalentes a imágenes, que siempre están impregnadas de deseos. Estos vuelven de nuevo a nosotros y programan nuestro subconsciente, así como las células y grupos celulares de nuestro cuerpo, la circulación sanguínea, los vasos linfáticos, hormonas y glándulas, y también nuestro sistema nervioso, que contribuye decisivamente a la salud o a la enfermedad.
La armonía del cuerpo es el relajamiento del sistema nervioso, el equilibrio de los flujos del cuerpo, la programación positiva del subconsciente y de todas las funciones corporales. De ello se desarrolla la sanación completa: la purificación del alma y la sanación del cuerpo.
La desarmonía conduce a la contracción del sistema nervioso, al desorden en las funciones corporales, a la programación errónea de las células y los grupos celulares, de la corriente sanguínea, de las glándulas, hormonas, de los flujos del cuerpo, conduciendo así a un mal funcionamiento en los diversos ámbitos del
cuerpo.