La muerte del oso pardo Bruno nos
recuerda las millones de veces que los animales sufren
en los bosques y campos, bajo la brutalidad a la que
están expuestos en los establos, mataderos,
laboratorios, plazas de toros, etc. ¡Este sufrimiento y
estas torturas han de llegar a tener un final!
Pues:
Jesús vivió
por las personas y los animales.
Jesús murió
por las personas y también por los animales.
Jesús, el Cristo, nació en un
establo, entre los animales. Y Él también vino para
redimir a los animales de sus sufrimientos y de las
torturas a las que son sometidos. Jesús expulsó del
templo con un látigo a los comerciantes de animales y
liberó a los animales.
Pues Jesús amaba
los animales, les ayudó y llamó la atención sobre cualquier tipo de maltrato
animal. Hay documentos antiguos que demuestran que
Jesús y los
primeros cristianos eran vegetarianos.
Por eso:
¡Ayuda,
a que se ponga final al asesinato de personas!
¡Ayuda a que se
acaben las guerras contra personas!
¡Ayuda a que se
acabe con el asesinato deliberado de animales!
¡Ayuda a que se
acabe la guerra en los bosques y campos, en los mataderos, laboratorios y plazas
de toros!
¡Haz las paces
con tus semejantes!
¡Haz las paces con los animales, la
naturaleza y la Tierra!
¡No comas la
carne de tus otros compañeros en esta Tierra!
León
Tolstoi advirtió: «Mientras hayan mataderos
habrán campos de batalla».
Y:
«De asesinar animales a asesinar personas solo hay un
paso».
¡Participa de esta manifestación!
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